domingo, mayo 27, 2007

"Declive de las trasnacionales petroleras privadas"

Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme

Declive de las trasnacionales petroleras privadas



En el marco del muy exitoso segundo seminario de Economía Mundial del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, nos tocó el honor de participar con la ponencia El nuevo orden petrolero mundial. Los organizadores del IIEc se lucieron al haber invitado a dos súper-pesos pesados: Paul Brenner, director del Centro de Teoría Social e Historia Comparativa de la UCLA, y Giovanni Arrighi, uno de los más sólidos pensadores del mundo (ahora en la Universidad Johns Hopkins), quien, en la misma frecuencia que Bajo la Lupa (16-05-07), sepultó al caduco decálogo neoliberal del Consenso de Washington y le dio vuelo al nuevo Consenso de Pekín que ilustra en su nuevo libro Adam Smith en Pekín.

Este punto de las invitaciones foráneas es relevante cuando el entreguista ITAM, centro de adoctrinamiento neoliberal bajo la férula de los cadavéricos Chicago Boys, en un reciente acto invitó al cartucho quemado Francis Fukuyama, lo que resalta de qué lado se concentra la savia de la sapiencia geoestratégica.

Parte sustantiva de nuestra ponencia se basó en la propia confesión de The Financial Times (11-03-07), portavoz del neoliberalismo global, que reprodujimos en Bajo la Lupa (21-03-07), sobre el auge irresistible de las "nuevas siete hermanas estatales del petróleo": Gazprom (Rusia), Aramco (Arabia Saudita), INOC (Irán), Petronas (Malasia), CNPC (China), Petrobras (Brasil) y PDVSA (Venezuela).

El auge de las petroleras estatales se ha ejercido en detrimento de las otrora siete hermanas anglosajonas, hoy megafusionadas en cuatro: Exxon-Mobil, Chevron-Texaco, BP y Royal Dutch Shell.

Otra referencia en la que abrevamos fue el relevante ensayo Los estados se apoderan del arma (sic) petrolera, de Jean-Pierre Sereni (Le Monde Diplomatique, marzo 07), lo que curiosamente ya había anticipado una prospectiva del Pentágono (Rebelión, 3-07-06) sobre la resurrección nacionalista petrolera en América Latina (AL).

El periodista galo Sereni confirma el desplazamiento del sexto lugar que ocupaba la trasnacional británico-holandesa Shell en diciembre pasado por la empresa estatal Petrochina, filial de CNPC, que cotiza en Wall Street y en Hong Kong.

China padece déficit petrolero, pero juega a las mil maravillas con sus otras dos empresas estatales, Sinopec y CNOOC, que ya operan en 40 países, lo que confirma que Pekín entiende perfectamente los alcances de la guerra geoenergética global desatada por la dupla anglosajona.

Las empresas estatales, tanto de la OPEP como fuera de su seno, controlan respectivamente 53 por ciento y 16 por ciento de los yacimientos mundiales, es decir, 69 por ciento, donde brillan las "nuevas siete hermanas estatales", frente al magro 9 por ciento de las viejas siete hermanas anglosajonas hoy condensadas en cuatro y cuyo devenir se torna dramáticamente incierto cuando su producción representa 13 por ciento del total mundial. Más aún: según la consultora PFC Energy, 77 por ciento de los hidrocarburos del mundo pertenecen al sector público.

El ascenso de las empresas petroleras nacionales es inversamente proporcional al declive de las trasnacionales privadas anglosajonas, entre las que habría que diferenciar ahora a las americanas, que no les ha ido tan mal en Asia Central y Africa (v. gr. Exxon-Mobil y Chevron-Texaco), de las británicas que andan naufragando, como BP, que buscaría su salvación mediante una megafusión con Shell.

Nadie niega que las trasnacionales anglosajonas detentan los "mejores especialistas del mundo capaces de concebir proyectos vanguardistas de tecnología de punta". Ese no es el problema, sino el oleaje nacionalista que se abatió en el sector como consecuencia de la derrota militar de la dupla anglosajona en Irak.

El paradigma de la renacionalización lo constituye la rusa Gazprom que padecía el "síndrome Pemex" en su aciaga fase de "piratización" (título de un libro de Marshall Goldman, de la Universidad de Harvard), más que de "privatización", a partir de 1992: "pérdidas anuales en promedio de 2 mil millones de dólares, desviadas por sus dirigentes, y descenso de 10 por ciento de sus reservas". Con la llegada al poder 10 años más tarde del zar geoenergético global Putin, opera el milagro de restauración de la propiedad (la mayoría en manos del estado) y reservas (tercera parte del total mundial). Se calcula que en tres años Gazprom puede valer en términos de capitalización del mercado el equivalente de las reservas de divisas de China.

A nuestro juicio, el desproporcionado exorcismo en México de Venezuela (otro éxito de la nacionalización petrolera y del mayor crecimiento económico en el continente americano en los recientes tres años) sirve para impedir la creación de un eje PDVSA-Pemex que sería la peor pesadilla de la teocracia torturadora bushiana.

La texana Exxon-Mobil obtuvo el año pasado un ingreso descomunal por casi 348 mil millones de dólares que constituye el equivalente al PIB de casi 90 por ciento de los países de la ONU, según Sereni. La gran paradoja de tal "opulencia financiera" proviene de la "impotencia en reinvertir eficazmente sus enormes ganancias y en encontrar proyectos que respondan a criterios extravagantes de rentabilidad impuestos a los ingenieros" y que se han consagrado a la "antropofagia bursátil".

La española Repsol, privatizada por Aznar, "se encuentra en venta" después de haber recibido una paliza en Sudamérica debido a la nacionalización de Bolivia (y, quizá, muy pronto Argentina). La reciente privatización de Eni, principal empresa industrial italiana, tampoco la salvó de la nueva realidad geopolítica.

Algo muy fuerte ha de haber sucedido entre BP y el gobierno de EU que hasta James Baker III, favorito apagafuegos texano del clan bushiano, amonestó a lord Browne de Madingley, mandamás de la petrolera británica y directivo de Goldman Sachs, antes de ser defenestrado y linchado por sus andanzas eróticas.

¿La guerra de espías en Londres con polonio 210 radiactivo, tendría que ver con la expulsión de Shell de los yacimientos rusos de Sakhalin-2 y ahora, probablemente, de BP del yacimiento gasífero de Kovykta? Pese al choque de espías y a la expulsión británica de los negocios energéticos en Rusia, ambos mantienen estrechas relaciones comerciales como paradigma multidimensional y multivectorial del nuevo orden hexapolar.

No es momento de ahondar sobre los intensos rumores de que buena tajada de la banca española como de la petrolera Repsol fungen como caballos de Troya en AL de las trasnacionales anglosajonas que serían sus verdaderos propietarios tras bambalinas. Tampoco es momento de abordar la crisis financiera de España catalizada por el estallido de la burbuja de los bienes raíces que le ha orillado hasta desprenderse de buena parte de sus reservas de oro (¿originarias de México y Perú?).

¿Piensa Jesús Reyes alias Herodes (por desear aniquilar al niño Pemex) rescatar a la casi quebrada Repsol con concesiones en las aguas profundas del Golfo de México en pago por la inmunda campaña el pasado 2 de julio del aznarista Solá en colusión con la encuestadora GEA (propiedad de Chucho Reyes quien también controla el Cisen) y el fétido IFE que "preside" un reyesherodista?

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