La Jornada
Refundación, la alternativa
Octavio Rodríguez Araujo
Lo único que es imperdonable al PRD es la incapacidad de sus dirigentes para aprovechar la profunda crisis que vive el país con propuestas alternativas. Tenían la mesa servida y la volcaron con alimentos y bebidas. Lo más asombroso es que se quedaron sentados en sus sillas, como si no hubiera pasado nada, y sólo cerraron los ojos para evitar la salpicadura de lo que estaba en la mesa y cayó al suelo. Ni se les ocurrió pensar que si los demás se quedaban sin comer, ellos también. La mesa no se volcó sola, la tiraron los propios comensales y desperdiciaron su contenido, incluidos los errores de Calderón, que eran y son gran alimento para los partidos opositores, si hubieran sabido aprovecharlo. Bueno, el PRI sí los aprovechó parcialmente, y digo parcialmente porque en realidad usó su fuerte y organizado aparato para ganar, más que elaborar propuestas a partir de todo lo que no anda bien en el país.
La dirigencia del PRD y el mismo López Obrador, cuya voz suele llegar más lejos que la de Jesús Ortega, no articularon un programa de campaña a tono con los principios de su partido, que, mal que bien, tienen diferencias con los de otros partidos igualmente competitivos (en 2006, porque ahora el sol azteca está muy por debajo del PRI y del PAN).
Hicieron de la campaña electoral una copia, no sé si fiel o defectuosa, de las vacías campañas de sus adversarios. Y sus dos relativos aliados, PT y Convergencia, no sólo hicieron lo mismo, sino que incluyeron entre sus candidaturas a gente como El Fish y Adolfo Orive, ambos de triste memoria para quien todavía la tiene (porque hasta la memoria se ha perdido).
No era muy difícil preparar un programa electoral ante la situación del país provocada, en buena medida, por los neoliberales que se apoderaron del gobierno federal, tanto priístas como panistas, desde 1982. La denuncia y su propuesta de solución de tantas políticas contrarias al pueblo de México y al país en su conjunto estuvieron ausentes en la campaña del PRD, el partido supuestamente de izquierda. Hay aspectos muy sentidos por la población que ni siquiera requieren los conocimientos de un buen economista para exponerlos. Bastaba bajarse del pedestal, salir a pie a la calle y conversar con la gente para conocerlos. Los ignoraron, como ignoran a la base de su partido, y cambiaron las propuestas por frases huecas y fotografías que no dicen nada, pues hasta en sus barrios son desconocidos.
Los chuchos querían el partido y cuando lo consiguieron, gracias al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el mismo que dio el triunfo a Calderón, no supieron qué hacer con él. En lugar de sumar, restaron; en lugar de fortalecer el partido lo debilitaron; en lugar de recurrir a sus bases para llevar a la gente sus principios y programa, las ignoraron. En síntesis, se embelesaron con sus cargos de dirigentes y racionalizaron tontamente que el partido eran ellos y no todos los que, por mil razones, se afiliaron a él. Olvidaron una antigua práctica de las izquierdas, que por muchos años consistió en convertir a los afiliados en militantes y formar cuadros políticos para mejorar la acción de sus bases. La capacitación política, que en sus primeros años se intentó con enorme timidez, fue abandonada y los afiliados lo único que conocieron de su partido fue lo que aparecía en periódicos, es decir, pleitos, corrupción económica y política, ausencia de ética partidaria, zancadillas y componendas viciosas para repartirse el maltratado pastel.
Los líderes, unos dirigentes y otros no, dejaron de lado las discusiones necesarias para establecer acuerdos, al menos en lo que tenían en común, y antepusieron sus intereses personales y de grupo en lugar de pensar en el partido como un edificio que se construye y al que debe darse mantenimiento. Esos líderes emprendieron una estúpida lucha de hegemonías y el resultado fue que ninguno la logró. Sólo obtuvieron parcelas de poder y aún no saben para qué. Digamos que les faltó humildad, por no referirme a la honestidad.
Hoy los líderes quieren arreglar las cosas (ahogado el niño) mediante negociaciones de cúpula, ya que no saben hacerlo del modo en que debieran, por ejemplo con un plebiscito interno (si acaso tienen un padrón de afiliados y militantes). Puede ser que se pongan de acuerdo, pero pasan por alto que un partido no es su dirigencia. Ahora hasta el PAN, tradicionalmente un partido de cuadros, trata de ser de masas, con todo lo que esto implica.
El PRD no perdió por ser de izquierda, si acaso lo ha sido, sino porque no ha sabido ser un partido. Y no ha sabido porque sus dirigentes actuales, lejos de tomar el ejemplo de AMLO en 2006, que les guste o no posicionó al partido como la segunda fuerza electoral, actuaron como adolescentes rebeldes que, con tal de no ser confundidos con el padre o el hermano mayor, hacen lo contrario para afirmar su personalidad en construcción.
En todos los partidos hay corrientes ideológico-políticas y tendencias, pero en el PRD, desde su fundación, ha habido grupos, denominados tribus, y éstas nunca quisieron disolverse por el bien del partido, la organización que fundaron todos. Lo peor, incluso una vergüenza, es que algunos prefirieron hacer acuerdos, bajo el agua, con los adversarios que con los de su propio partido y con otros que han sido aliados naturales. Si se tratara de ciudadanos de un país estableciendo acuerdos con el gobierno de otra nación, se les llamaría traidores. En el PRD no han faltado los que han querido invertir las cosas, so pretexto de los estatutos, y llaman traidor a quien ha querido fortalecer el partido y sus alianzas con semejantes y no a quien ha transado con el gobierno que a la mala se hizo de él.
Refundar el PRD, después de un análisis serio y honesto de lo que ha sido su historia, no es una expresión sin sentido: es una necesidad. El país necesita una izquierda partidaria y diferenciada de sus adversarios, y no sólo un cambio de dirigentes, como está intentando el PAN.
jueves, julio 16, 2009
miércoles, julio 15, 2009
La izquierda en México. "El tiempo apremia".
La Jornada
La izquierda agotada
Luis Linares Zapata
Las pasadas elecciones se dirimieron sobre una enorme capa de tragedias: casi tres décadas de raquítico crecimiento continuado, violencia creciente que remata con una caída dramática del PIB en el primer semestre de 2009. Terrible situación que amenaza con extenderse más allá de lo previsible, contrariando los infantiles y tramposos pronósticos oficiales. La mayor debacle económica que se recuerde en el México posrevolucionario. Y, con este telón de fondo, cruento para millones de ciudadanos, la derecha, apeñuscada en su partido predilecto (PAN), mostró las debilidades que la caracterizan: nulo contacto y desprecio por las mayorías de abajo, visiones constreñidas a una clase social específica (los suyos), ignorancia y soberbia, ambiciones desatadas por enriquecerse y una inoperancia completa en el manejo de los asuntos públicos. Nueve años en posesión del Ejecutivo federal han sido suficientes para que esta derecha saque a relucir sus alebrestadas limitaciones.
Otro segmento de esa categoría sociológica derechosa se refugió en el verde ecologista, donde un clan de negociantes rapaces vende una imagen edulcolorada y mentirosa a todo el que se deje engatusar. Las pulsiones de la extrema derecha, constipada por la violencia del crimen, apuntalaron, con su voto, el talante intolerante que la describe a través de la historia.
Pero, ¿qué pasó con la izquierda? Quizá el conjunto mayoritario de los votantes, tal como mostraron en 1988 y en 2006 y sin duda acicateados por las tribulaciones, prestigios comprometidos y rampantes tonterías de sus agrupaciones partidistas, se desperdigaron en variadas direcciones. Unos, la parte sustantiva de los llamados independientes (sin partido), se quedaron en sus casas rumiando sus frustraciones. Otra parte sucumbió al interesado canto del voto nulo que entonaron, con ahínco y micrófonos abiertos, tanto críticos respetables como intelectuales orgánicos de los medios. El resto se decidió, con reticencias notables, por dar al PRI una oportunidad más.
El punto nodal de los errores de la izquierda se desató en su dispersión. No pudieron, por falta de talento y los pequeños odios e intereses personales de una parte de la burocracia perredista encumbrada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) presentar un frente unido contra sus debilitados y hasta torpes rivales. Se perdieron (chuchos) en una serie de escaramuzas contra el que les parece un guía autoritario, divisor y rasposo (AMLO). Frente a él trataron de definirse, auxiliados por cuanto vocero autorizado de la derecha encontraron. No hubo comentarista televisivo, locutor desmadejado o miembro conspicuo de la opinocracia nacional que no preguntara por el deslinde, que pidiera la aplicación del reglamento partidario que exige la expulsión del renegado. Y ellos, alegremente, saciando sus querellas, se entregaron a este triste pasodoble que terminó, ahora se ve con claridad meridiana, en sonoro fracaso.
Se perdió la oportunidad de presentar un frente unido, vigoroso, con ascendiente moral, opuesto a los desvaríos panistas y de la plutocracia. La crisis, sin embargo, es en verdad dañina y acumuló inmenso arsenal para la izquierda, que fue desaprovechado. El profundo malestar que se siente por todas partes, que recorre callejones con almas contritas, congela sonrisas otrora a flor de piel, atemoriza al más aventurado, paraliza la imaginación, nubla la vista del futuro y merma la esperanza, fue intencionalmente leído en forma desviada por propios y aliados. Se le confundió con un mero asunto electoral y, por eso, se levantó el vocinglerío pidiendo reformas de las reformas electorales. La relección fue entronizada, noche, día, mañana y hasta en la cena de postín, como la cura contra todo mal que aqueja a la democracia mexicana. También había, argumentan con autoridad sobajada, que restituir a los ciudadanos la libertad de expresión incautada. En realidad, un eufemismo para ocultar el pasado libertinaje en el uso y abuso de los medios electrónicos por parte de los grupos de presión. En el fondo, una intentona por recuperar la extraviada tajada de poder y los negocios mayúsculos perdidos.
Con su mermada, casi agotada, capacidad de maniobra, los chuchos se aferran al cargo y las prebendas. Serán un fantasma en busca de redención y calor. Seguirán, al menos por cierto tiempo, según narran los acuerdos poselectorales logrados, al mando de su fracción, muy desprestigiada por cierto. No saben ganar elecciones, ya sean propias o las de su partido. Pero tampoco visualizan la ruta adecuada a seguir y por eso su trasteo es fútil. La política no es, por esencia, según afirman estudiosos del tema, negociación constante. Es, en cambio, conducción organizada, visualización de metas y puertos de llegada, seducción de militantes, programas justicieros, elección de compañeros, identificación de rivales, movilización de recursos, prédica del evangelio propio, previsión de rutas alternas, solidaridad con el débil o el extraviado y otros asuntos adicionales que la desperdigada izquierda no pudo tejer para derrotar al adversario.
El discurso y el método de trabajo empleado por AMLO para levantar el formidable movimiento que pretende la transformación del país, su vida económica, cultural y política, parece que arrojan rendimientos decrecientes. Hay, por tanto, imperiosa necesidad de acondicionarlos a las necesidades del presente y, sobre todo, del futuro que nos aguarda, tanto en la profundización de la crisis venidera, como a sus posibles salidas. Los llamados a la esperanza que hizo de manera repetida López Obrador en su peregrinar por todos los rincones de esta atribulada nación exigen imaginar formas concretas, operables, circunstanciadas para hacerla comprensible y atrayente al mayor número de mexicanos. Es imperioso articular una estrategia interclases para abarcar sectores más vastos, la juventud en primer término. Los que ahora apoyan de manera decidida al movimiento y que emitieron su voto por la izquierda no son, ni de cerca, suficientes para ganar la próxima contienda. La tarea es ardua y el tiempo apremia.
La izquierda agotada
Luis Linares Zapata
Las pasadas elecciones se dirimieron sobre una enorme capa de tragedias: casi tres décadas de raquítico crecimiento continuado, violencia creciente que remata con una caída dramática del PIB en el primer semestre de 2009. Terrible situación que amenaza con extenderse más allá de lo previsible, contrariando los infantiles y tramposos pronósticos oficiales. La mayor debacle económica que se recuerde en el México posrevolucionario. Y, con este telón de fondo, cruento para millones de ciudadanos, la derecha, apeñuscada en su partido predilecto (PAN), mostró las debilidades que la caracterizan: nulo contacto y desprecio por las mayorías de abajo, visiones constreñidas a una clase social específica (los suyos), ignorancia y soberbia, ambiciones desatadas por enriquecerse y una inoperancia completa en el manejo de los asuntos públicos. Nueve años en posesión del Ejecutivo federal han sido suficientes para que esta derecha saque a relucir sus alebrestadas limitaciones.
Otro segmento de esa categoría sociológica derechosa se refugió en el verde ecologista, donde un clan de negociantes rapaces vende una imagen edulcolorada y mentirosa a todo el que se deje engatusar. Las pulsiones de la extrema derecha, constipada por la violencia del crimen, apuntalaron, con su voto, el talante intolerante que la describe a través de la historia.
Pero, ¿qué pasó con la izquierda? Quizá el conjunto mayoritario de los votantes, tal como mostraron en 1988 y en 2006 y sin duda acicateados por las tribulaciones, prestigios comprometidos y rampantes tonterías de sus agrupaciones partidistas, se desperdigaron en variadas direcciones. Unos, la parte sustantiva de los llamados independientes (sin partido), se quedaron en sus casas rumiando sus frustraciones. Otra parte sucumbió al interesado canto del voto nulo que entonaron, con ahínco y micrófonos abiertos, tanto críticos respetables como intelectuales orgánicos de los medios. El resto se decidió, con reticencias notables, por dar al PRI una oportunidad más.
El punto nodal de los errores de la izquierda se desató en su dispersión. No pudieron, por falta de talento y los pequeños odios e intereses personales de una parte de la burocracia perredista encumbrada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) presentar un frente unido contra sus debilitados y hasta torpes rivales. Se perdieron (chuchos) en una serie de escaramuzas contra el que les parece un guía autoritario, divisor y rasposo (AMLO). Frente a él trataron de definirse, auxiliados por cuanto vocero autorizado de la derecha encontraron. No hubo comentarista televisivo, locutor desmadejado o miembro conspicuo de la opinocracia nacional que no preguntara por el deslinde, que pidiera la aplicación del reglamento partidario que exige la expulsión del renegado. Y ellos, alegremente, saciando sus querellas, se entregaron a este triste pasodoble que terminó, ahora se ve con claridad meridiana, en sonoro fracaso.
Se perdió la oportunidad de presentar un frente unido, vigoroso, con ascendiente moral, opuesto a los desvaríos panistas y de la plutocracia. La crisis, sin embargo, es en verdad dañina y acumuló inmenso arsenal para la izquierda, que fue desaprovechado. El profundo malestar que se siente por todas partes, que recorre callejones con almas contritas, congela sonrisas otrora a flor de piel, atemoriza al más aventurado, paraliza la imaginación, nubla la vista del futuro y merma la esperanza, fue intencionalmente leído en forma desviada por propios y aliados. Se le confundió con un mero asunto electoral y, por eso, se levantó el vocinglerío pidiendo reformas de las reformas electorales. La relección fue entronizada, noche, día, mañana y hasta en la cena de postín, como la cura contra todo mal que aqueja a la democracia mexicana. También había, argumentan con autoridad sobajada, que restituir a los ciudadanos la libertad de expresión incautada. En realidad, un eufemismo para ocultar el pasado libertinaje en el uso y abuso de los medios electrónicos por parte de los grupos de presión. En el fondo, una intentona por recuperar la extraviada tajada de poder y los negocios mayúsculos perdidos.
Con su mermada, casi agotada, capacidad de maniobra, los chuchos se aferran al cargo y las prebendas. Serán un fantasma en busca de redención y calor. Seguirán, al menos por cierto tiempo, según narran los acuerdos poselectorales logrados, al mando de su fracción, muy desprestigiada por cierto. No saben ganar elecciones, ya sean propias o las de su partido. Pero tampoco visualizan la ruta adecuada a seguir y por eso su trasteo es fútil. La política no es, por esencia, según afirman estudiosos del tema, negociación constante. Es, en cambio, conducción organizada, visualización de metas y puertos de llegada, seducción de militantes, programas justicieros, elección de compañeros, identificación de rivales, movilización de recursos, prédica del evangelio propio, previsión de rutas alternas, solidaridad con el débil o el extraviado y otros asuntos adicionales que la desperdigada izquierda no pudo tejer para derrotar al adversario.
El discurso y el método de trabajo empleado por AMLO para levantar el formidable movimiento que pretende la transformación del país, su vida económica, cultural y política, parece que arrojan rendimientos decrecientes. Hay, por tanto, imperiosa necesidad de acondicionarlos a las necesidades del presente y, sobre todo, del futuro que nos aguarda, tanto en la profundización de la crisis venidera, como a sus posibles salidas. Los llamados a la esperanza que hizo de manera repetida López Obrador en su peregrinar por todos los rincones de esta atribulada nación exigen imaginar formas concretas, operables, circunstanciadas para hacerla comprensible y atrayente al mayor número de mexicanos. Es imperioso articular una estrategia interclases para abarcar sectores más vastos, la juventud en primer término. Los que ahora apoyan de manera decidida al movimiento y que emitieron su voto por la izquierda no son, ni de cerca, suficientes para ganar la próxima contienda. La tarea es ardua y el tiempo apremia.
martes, julio 14, 2009
México. Fracaso Rotundo de la Derecha.
La Jornada
Ciudad Perdida
La historia se escribió en Iztapalapa
PRI: ¿oposición leal o real?
Miguel Ángel Velázquez
En la pasada elección se pusieron a prueba, más allá de las curules o las chambas de gobernador, las dos opciones que oferta la política a la ciudadanía en el país. El México en guerra, que utiliza los impuestos para la compra de balas y armamento, y el otro, que pelea por crear condiciones de menor desigualdad.
Fue la elección intermedia más importante de la que se tenga memoria, porque desde Los Pinos se diseñó una estrategia que convirtió esa jornada electoral en referendo para dar legitimidad a Calderón. Sin hacerlo explícito, una parte del panismo pretendió probar que la mayoría de los mexicanos está a favor del accionar desde Los Pinos, pero el fracaso fue rotundo.
La elección fue precedida de un bombardeo de propaganda que no hablaba de las bondades de los candidatos azules ni de las opciones que presentaban para su electorado, sino de la figura de Calderón y su necesidad de legitimarse en una contienda en la que no se arriesgaba su mandato, pero en la que se podía probar que, pasado medio sexenio, una mayoría ciudadana cargaba la pila del gobierno del panista con la legitimidad del voto. Calderón volvió a perder.
La campaña se centró en advertir al electorado que sería necesario su voto para seguir con la guerra en contra del narcotráfico, y en algunas otras cosas que buscaban posicionar a Calderón y su gobierno entre la gente.
El voto, entonces, serviría para mostrar que si bien en 2006 su mandato quedó en entredicho, la contienda demostraría que sí, que la gente estaba de su lado, y que no cabría, en adelante, ninguna duda sobre la legitimidad del gobierno que preside. Pero falló.
La última oportunidad para destruir los argumentos de la oposición real se esfumó; el golpe para regresar a la realidad fue seco, contundente, y lo peor, ahora no habrá encuesta que pueda hablar de la popularidad de Calderón, o de qué tanto se aprueba su mandato. La encuesta de todas las encuestas ya se hizo, los datos están a la vista de todos. Por consejo de los asesores, se apostó mucho, y se perdió mucho.
En la ciudad de México, la historia se escribió en Iztapalapa. Contra todo, y prácticamente contra todos, el pueblo de aquella delegación, a convocatoria de la injusticia, y de Andrés Manuel López Obrador, sembró la idea de que algo se puede hacer en contra de los dictados de la ley que se vuelven en contra de la voluntad de la gente. De eso ya hemos hablado en otras entregas, pero lo que queda pendiente es el resultado de este referendo, de esta consulta, o como se le quiera llamar, que dejó a Felipe Calderón casi sin margen de maniobra.
Por un lado la derrota que, como dijimos, le impide legitimar su mandato, y por el otro un Congreso que le es adverso. Mucho dependerá del accionar del PRI, de su decisión de ser una oposición leal o entender que para llegar al 2012 debe ser una oposición real, y para ello no puede, en ningún momento, avalar las decisiones que pudieran perjudicar aún más a la gente y que provengan de las oficinas de Calderón.
Y por si algo faltara, debemos recordar que la fuerza electoral que se supone ha ido construyendo durante casi tres años López Obrador, y que tiene más de dos millones de afiliados, no se ha mostrado, como sucedió en Iztapalapa; es decir, la sorpresa puede brincar por aquel lado. Así va el marcador, hasta ahora.
De pasadita
Por si fuera poco, hoy nos enteramos de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación consideró “delito electoral” los daños en propiedad ajena que causó el diputado perredista Víctor Gabriel Varela López la noche del 11 de junio pasado, cuando ese mismo organismo despojó de la candidatura del PRD a Clara Brugada. El asunto es serio porque la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) dio entrada a la denuncia, y desde la PGR, órgano al que pertenece la misma Fepade, se ha pedido al Congreso que desafuere al diputado para seguirle juicio por los “daños” que causó con su entrada al tribunal. Es muy probable que Varela, electo ahora diputado local, sea desaforado y sometido a juicio por el “delito electoral” de daño en propiedad ajena. ¡Qué barbaridad! ¿Hasta cuándo los van a dejar hacer lo que se les pegue la gana?
ciudadperdida_2000@yahoo.com.mx • ciudadangel@hotmail.com
Ciudad Perdida
La historia se escribió en Iztapalapa
PRI: ¿oposición leal o real?
Miguel Ángel Velázquez
En la pasada elección se pusieron a prueba, más allá de las curules o las chambas de gobernador, las dos opciones que oferta la política a la ciudadanía en el país. El México en guerra, que utiliza los impuestos para la compra de balas y armamento, y el otro, que pelea por crear condiciones de menor desigualdad.
Fue la elección intermedia más importante de la que se tenga memoria, porque desde Los Pinos se diseñó una estrategia que convirtió esa jornada electoral en referendo para dar legitimidad a Calderón. Sin hacerlo explícito, una parte del panismo pretendió probar que la mayoría de los mexicanos está a favor del accionar desde Los Pinos, pero el fracaso fue rotundo.
La elección fue precedida de un bombardeo de propaganda que no hablaba de las bondades de los candidatos azules ni de las opciones que presentaban para su electorado, sino de la figura de Calderón y su necesidad de legitimarse en una contienda en la que no se arriesgaba su mandato, pero en la que se podía probar que, pasado medio sexenio, una mayoría ciudadana cargaba la pila del gobierno del panista con la legitimidad del voto. Calderón volvió a perder.
La campaña se centró en advertir al electorado que sería necesario su voto para seguir con la guerra en contra del narcotráfico, y en algunas otras cosas que buscaban posicionar a Calderón y su gobierno entre la gente.
El voto, entonces, serviría para mostrar que si bien en 2006 su mandato quedó en entredicho, la contienda demostraría que sí, que la gente estaba de su lado, y que no cabría, en adelante, ninguna duda sobre la legitimidad del gobierno que preside. Pero falló.
La última oportunidad para destruir los argumentos de la oposición real se esfumó; el golpe para regresar a la realidad fue seco, contundente, y lo peor, ahora no habrá encuesta que pueda hablar de la popularidad de Calderón, o de qué tanto se aprueba su mandato. La encuesta de todas las encuestas ya se hizo, los datos están a la vista de todos. Por consejo de los asesores, se apostó mucho, y se perdió mucho.
En la ciudad de México, la historia se escribió en Iztapalapa. Contra todo, y prácticamente contra todos, el pueblo de aquella delegación, a convocatoria de la injusticia, y de Andrés Manuel López Obrador, sembró la idea de que algo se puede hacer en contra de los dictados de la ley que se vuelven en contra de la voluntad de la gente. De eso ya hemos hablado en otras entregas, pero lo que queda pendiente es el resultado de este referendo, de esta consulta, o como se le quiera llamar, que dejó a Felipe Calderón casi sin margen de maniobra.
Por un lado la derrota que, como dijimos, le impide legitimar su mandato, y por el otro un Congreso que le es adverso. Mucho dependerá del accionar del PRI, de su decisión de ser una oposición leal o entender que para llegar al 2012 debe ser una oposición real, y para ello no puede, en ningún momento, avalar las decisiones que pudieran perjudicar aún más a la gente y que provengan de las oficinas de Calderón.
Y por si algo faltara, debemos recordar que la fuerza electoral que se supone ha ido construyendo durante casi tres años López Obrador, y que tiene más de dos millones de afiliados, no se ha mostrado, como sucedió en Iztapalapa; es decir, la sorpresa puede brincar por aquel lado. Así va el marcador, hasta ahora.
De pasadita
Por si fuera poco, hoy nos enteramos de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación consideró “delito electoral” los daños en propiedad ajena que causó el diputado perredista Víctor Gabriel Varela López la noche del 11 de junio pasado, cuando ese mismo organismo despojó de la candidatura del PRD a Clara Brugada. El asunto es serio porque la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) dio entrada a la denuncia, y desde la PGR, órgano al que pertenece la misma Fepade, se ha pedido al Congreso que desafuere al diputado para seguirle juicio por los “daños” que causó con su entrada al tribunal. Es muy probable que Varela, electo ahora diputado local, sea desaforado y sometido a juicio por el “delito electoral” de daño en propiedad ajena. ¡Qué barbaridad! ¿Hasta cuándo los van a dejar hacer lo que se les pegue la gana?
ciudadperdida_2000@yahoo.com.mx • ciudadangel@hotmail.com
domingo, julio 12, 2009
"México: gobierno y sistema, más ilegítimos que nunca"
La Jornada
México: gobierno y sistema, más ilegítimos que nunca
Guillermo Almeyra
Las elecciones realizadas el 5 de julio pasado demuestran una vez más la ilegitimidad del gobierno y la crisis del sistema. Sólo votó 43.74 por ciento de los empadronados, a pesar de los miles de millones de pesos gastados por el gobierno para instar a votar y dar legitimidad al espurio presidente Felipe del Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, impuesto por el fraude hace tres años.
Así, si se suma la abstención de más de 56 por ciento con los votos anulados, que se duplicaron y ascendieron a 5.04 por ciento del padrón, y si dividimos ese casi 44 por ciento entre los tres grandes partidos y los partiditos menores, veremos que el Partido Acción Nacional (PAN), clerical derechista, partido de gobierno, no representa sino una porción reducida de los electores, y el “ganador”, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), expulsado del gobierno hace nueve años por corrupto y antidemocrático, llega cuando mucho a cerca de 15 por ciento del padrón, mientras el Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuya dirección conciliadora con el gobierno provocó el repudio de muchos de sus votantes tradicionales, queda tercero (estaba segundo), lejos de los dos primeros que, en realidad, consiguieron un resultado cuatro veces menor que el heterogéneo “partido” de la abstención y del voto nulo, el cual, en realidad es la fuerza mayor.
Es evidente que entre las abstenciones se cuentan las de quienes, por haber emigrado fuera de sus sedes, no podían votar, y la de los enfermos, más las clásicas de los desinteresados de siempre, y no pueden ser contabilizadas todas en el sector que repudió las elecciones. Pero lo cierto es que más de la mitad del país no escuchó las exhortaciones gubernamentales, patronales, de la Iglesia y de los aparatos partidarios a acudir a las urnas y, por lo menos, demostró desinterés. El gobierno nacido del fraude ahora es doblemente ilegítimo, por su carácter minoritario y por su derrota ante el desprestigiado PRI.
El PAN, en efecto, vio caer el número de sus diputados de 206 a 141 y perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, que pasó a manos del PRI, que obtuvo 237 de los 500 diputados y que, con sus aliados del Partido Verde Ecologista (22), tiene mayoría absoluta en dicha Cámara. En cuanto al PRD, perdió 40 por ciento de sus diputados (conserva sólo 71, muchos de ellos, además, adversarios de la dirección y partidarios de Andrés Manuel López Obrador, quien llamó a votar por los partidos del Trabajo y Convergencia y venció de modo aplastante al PRD en la zona obrera de la capital, la delegación Iztapalapa, con Juanito, un candidato popular desconocido).
El PRI es un partido de derecha, al igual que el PAN, aunque de una derecha laica, no clerical. Es un partido de caudillos con su respectiva clientela, de burócratas sindicales corrompidos, de caciques “campesinos” que hace tiempo no ven el campo ni en fotografías. Ha estado aliado con el PAN (y con la dirección derechista del PRD) en todas las porquerías posibles y, por supuesto, podrá volver a estarlo y formar una especie de mayoría de geometría variable, un PRIAN, en todas las cuestiones donde el interés de los grandes capitalistas nacionales y extranjeros estén en juego.
En el PRI, además, militan gobernadores asesinos, como el de Oaxaca o el del estado de México, o cómplices de pederastas, como el de Puebla, todos ellos ligados con la extrema derecha y los empresarios, y uno de sus exgobernadores –de Quintana Roo, la zona donde está Cancún– estuvo preso largo tiempo por dirigir el narcotráfico en el sur. Su triunfo, por tanto, aunque debilita al PAN como partido, no debilita a la burguesía sino que le da ciertas garantías, al menos en los sindicatos y organizaciones campesinas que controla burocrática y gansterilmente. De todos modos, en el PRI –a diferencia del PAN– existen aún restos de una ala laica, anticlerical, nacionalista, lo cual provocará tensiones en ese partido en el momento de pretender privatizar el petróleo o la energía eléctrica o de anular la legislación laboral para “flexibilizar” todavía más el mercado de trabajo y rebajar aún más los salarios reales…
En cuanto al PRD, desaparecida la ilusión de poder cogobernar con una política de derecha panista-priísta, probablemente presenciaremos una doble emigración de oportunistas (o no): hacia el PRI o hacia López Obrador, que refuerza su estructura paralela; fuera del PRD, consiguió que el Partido del Trabajo y Convergencia conserven su registro electoral (que podrá utilizar si no obtiene el del PRD) y sigue organizando a millones de personas, muchas de las cuales no votaron esta vez.
De la otra campaña y de los grupos de izquierda, mejor no hablar, pues sigue presente la tarea no realizada y muy resistida de la unificación de la izquierda social y política detrás de un programa común, de frente único, para aparecer como alternativa anticapitalista.
De todos modos, ahora, después del reacomodo interburgués, vienen los problemas reales: la crisis que se agrava, el problema social, la pérdida de la válvula de escape de la emigración y de las remesas, la presión del capital financiero internacional para acabar con la estatización de Pemex, el crecimiento del narcotráfico y el desgaste consiguiente del Ejército. Como siempre, en la cancha se ven los caballos, y la cancha, esta vez, está en pésimas condiciones…
México: gobierno y sistema, más ilegítimos que nunca
Guillermo Almeyra
Las elecciones realizadas el 5 de julio pasado demuestran una vez más la ilegitimidad del gobierno y la crisis del sistema. Sólo votó 43.74 por ciento de los empadronados, a pesar de los miles de millones de pesos gastados por el gobierno para instar a votar y dar legitimidad al espurio presidente Felipe del Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, impuesto por el fraude hace tres años.
Así, si se suma la abstención de más de 56 por ciento con los votos anulados, que se duplicaron y ascendieron a 5.04 por ciento del padrón, y si dividimos ese casi 44 por ciento entre los tres grandes partidos y los partiditos menores, veremos que el Partido Acción Nacional (PAN), clerical derechista, partido de gobierno, no representa sino una porción reducida de los electores, y el “ganador”, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), expulsado del gobierno hace nueve años por corrupto y antidemocrático, llega cuando mucho a cerca de 15 por ciento del padrón, mientras el Partido de la Revolución Democrática (PRD), cuya dirección conciliadora con el gobierno provocó el repudio de muchos de sus votantes tradicionales, queda tercero (estaba segundo), lejos de los dos primeros que, en realidad, consiguieron un resultado cuatro veces menor que el heterogéneo “partido” de la abstención y del voto nulo, el cual, en realidad es la fuerza mayor.
Es evidente que entre las abstenciones se cuentan las de quienes, por haber emigrado fuera de sus sedes, no podían votar, y la de los enfermos, más las clásicas de los desinteresados de siempre, y no pueden ser contabilizadas todas en el sector que repudió las elecciones. Pero lo cierto es que más de la mitad del país no escuchó las exhortaciones gubernamentales, patronales, de la Iglesia y de los aparatos partidarios a acudir a las urnas y, por lo menos, demostró desinterés. El gobierno nacido del fraude ahora es doblemente ilegítimo, por su carácter minoritario y por su derrota ante el desprestigiado PRI.
El PAN, en efecto, vio caer el número de sus diputados de 206 a 141 y perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, que pasó a manos del PRI, que obtuvo 237 de los 500 diputados y que, con sus aliados del Partido Verde Ecologista (22), tiene mayoría absoluta en dicha Cámara. En cuanto al PRD, perdió 40 por ciento de sus diputados (conserva sólo 71, muchos de ellos, además, adversarios de la dirección y partidarios de Andrés Manuel López Obrador, quien llamó a votar por los partidos del Trabajo y Convergencia y venció de modo aplastante al PRD en la zona obrera de la capital, la delegación Iztapalapa, con Juanito, un candidato popular desconocido).
El PRI es un partido de derecha, al igual que el PAN, aunque de una derecha laica, no clerical. Es un partido de caudillos con su respectiva clientela, de burócratas sindicales corrompidos, de caciques “campesinos” que hace tiempo no ven el campo ni en fotografías. Ha estado aliado con el PAN (y con la dirección derechista del PRD) en todas las porquerías posibles y, por supuesto, podrá volver a estarlo y formar una especie de mayoría de geometría variable, un PRIAN, en todas las cuestiones donde el interés de los grandes capitalistas nacionales y extranjeros estén en juego.
En el PRI, además, militan gobernadores asesinos, como el de Oaxaca o el del estado de México, o cómplices de pederastas, como el de Puebla, todos ellos ligados con la extrema derecha y los empresarios, y uno de sus exgobernadores –de Quintana Roo, la zona donde está Cancún– estuvo preso largo tiempo por dirigir el narcotráfico en el sur. Su triunfo, por tanto, aunque debilita al PAN como partido, no debilita a la burguesía sino que le da ciertas garantías, al menos en los sindicatos y organizaciones campesinas que controla burocrática y gansterilmente. De todos modos, en el PRI –a diferencia del PAN– existen aún restos de una ala laica, anticlerical, nacionalista, lo cual provocará tensiones en ese partido en el momento de pretender privatizar el petróleo o la energía eléctrica o de anular la legislación laboral para “flexibilizar” todavía más el mercado de trabajo y rebajar aún más los salarios reales…
En cuanto al PRD, desaparecida la ilusión de poder cogobernar con una política de derecha panista-priísta, probablemente presenciaremos una doble emigración de oportunistas (o no): hacia el PRI o hacia López Obrador, que refuerza su estructura paralela; fuera del PRD, consiguió que el Partido del Trabajo y Convergencia conserven su registro electoral (que podrá utilizar si no obtiene el del PRD) y sigue organizando a millones de personas, muchas de las cuales no votaron esta vez.
De la otra campaña y de los grupos de izquierda, mejor no hablar, pues sigue presente la tarea no realizada y muy resistida de la unificación de la izquierda social y política detrás de un programa común, de frente único, para aparecer como alternativa anticapitalista.
De todos modos, ahora, después del reacomodo interburgués, vienen los problemas reales: la crisis que se agrava, el problema social, la pérdida de la válvula de escape de la emigración y de las remesas, la presión del capital financiero internacional para acabar con la estatización de Pemex, el crecimiento del narcotráfico y el desgaste consiguiente del Ejército. Como siempre, en la cancha se ven los caballos, y la cancha, esta vez, está en pésimas condiciones…
viernes, julio 10, 2009
México y el Mercado del Poder.
La Jornada
Astillero
Astillero
Julio Hernández López
Que cambien a Chucho para que no cambie nada. Individualizar los problemas con una guillotina sin filo ideológico ni estructural para que continúe el gran negocio tribal de las candidaturas y los cargos. Falsos actos de contrición poselectoral con la vista puesta en la continuidad del negocio de aparentar ser de izquierda (¿de qué ha servido a las causas populares la llegada de candidatos postulados por el PRD a las gubernaturas y presidencias municipales? En términos generales, con algunas excepciones, destacadamente la de López Obrador, para confirmar que no hay consistencia ni proyecto ideológico, que en el ejercicio del poder esos “izquierdistas” son tan corruptos, insensibles y frívolos como sus colegas de otros partidos y que la ilusión de la llegada al poder ha sido una soberana tomadura de pelo. ¿Cuál ejemplo actual se quiere tomar? ¿El panismo sin clóset del represor Zeferino, en Guerrero; la monarquía familiar de Amalia en Zacatecas; la corrupción beneficiaria de familiares en Baja California Sur de Agúndez y Cota; la disipación y el chanchullo en el Chiapas del césar sureño apellidado Sabines? ¿El colaboracionismo mal pagado y el espectáculo de agachonería del michoacano Godoy y la Familia poderosa? Y no se hable del espectáculo persistente en muchos estados del país donde camarillas de vividores, apoderados del entramado partidista y manipuladores expertos de reglamentos y convenciones, venden a los gobernadores las candidaturas viables (por la vía plurinominal) para que acaben como aplaudidores de alquiler y obstructores o difamadores por encargo de opciones civiles de auténtica oposición. ¿Ése es el PRD que se quiere o “se debe” salvar? ¿La continuidad de los espectáculos de los fraudes internos y las conductas vergonzosas de los “cuadros” distinguidos, para más delante llamarse a engaños y traiciones, y enseguida retomar el hilo de ese círculo pernicioso del engaño sabido y consentido?
Pero lo importante es simular que algo se hace en términos onomásticos, como si el cambio de personas significara por sí mismo transformaciones de proyectos y estructuras. Con un agregado ominoso para las expectativas de quienes creen posible articular en una vía fresca, distinta, sin lastres conocidos, el amorfo movimiento de resistencia al calderonismo (y, ahora, al priísmo peñanietista y beltrónico, es decir, salinizado), pues con la misma zanahoria añeja del pragmatismo que con frialdad exige negociar, ceder un poco (¡pero nunca en los principios, oh, sí!) y aceptar la realidad tal cual maloliente es, podría ser pospuesto el deslindarse de las alcantarillas sabidas y el convocar a nuevas formas de organización: un fantasma ronda el futuro de la izquierda modernamente decidida a reunificarse, el de engañar con la caída de una cabeza chucha y abrir el paso a arreglos con los negociantes de siempre que en esta ocasión actúan con otras caretas, como la del cuauhtemismo adecuadamente caracterizado como tercera vía, supuestamente ajena al entreguismo de los chuchos y a las posturas “extremas” del lopezobradorismo. ¡Salve, Chucho, los que a nombre de tu testa devaluada van a reordenar el negocio del PRD te saludan!
Ni siquiera formas de simulación han quedado en el banco sin fondos del felipismo que el domingo anterior terminó su sueño de haber gobernado. El ex presidente Calderón (fue presidente del comité nacional panista) enfrenta el desmoronamiento del grupo de aficiones compartidas que se hace pasar por gabinete y parece impotente y desplazado ante una rebelión clara de panistas que quieren una renovación general de cuadros directivos en todo el país (¿los demás dirigentes, nacionales y estatales, deberían corear “Germán somos todos”?). La reducción acelerada del calderonismo a su nivel político real (un poco más que la nada) es una consecuencia natural de su impreparación e inviabilidad originales: el licenciado F.C. nunca tuvo condiciones reales para encargarse de la Presidencia de la República y, posesionado de ese sitio mediante fraude electoral que las consecuencias demuestran inequívocamente, sólo se dedicó a cumplir fantasías y obsesiones grupales, a repartir el pastel del presupuesto y los negocios entre sus favoritos, a desarrollar una estrategia desesperada de militarización para tratar de hacerse de hilos que le permitieran tener algún tipo de control, a tomar decisiones desquiciadas o mal intencionadas como sucedió con la gripe porcinizada, a hundir económicamente al país más allá de lo que la crisis globalizada hubiera hecho y a jugar tragicómicamente con autoexaltaciones como la de salvador del mundo que no pudo con el PRI.
El peñanietismo mapacheril está en el fondo de la simulación democrática del pasado domingo. El candidato de Televisa a la sucesión presidencial repartió dinero en efectivo y envió brigadas de “operación electoral” a cuanto lugar pudo en los pasados comicios. Querétaro y San Luis Potosí son dos ejemplos de redituabilidad de esos portafolios de inversión electoral que ofrecieron las arcas del estado de México y ciertas fuentes indetectables, respaldadas por otros gobernadores que están en la “polla” para 2012. El “milagro” tricolor está sustentado en la manipulación de la pobreza nacional, la compra directa de votos, el financiamiento sin recibo de las estructuras de acción electoral y el envío de expertos en esa “ingeniería” que asesoraron y coordinaron los trabajos en todos los sitios donde hubo acuerdos futuristas. El saldo de la proeza dominical mapachona hizo subir los bonos rumbo a 2012 del empresario del voto y su copete patrocinador.
Y, mientras Vicente Santa Anna cree llegado el momento de regresar de su hacienda de Manga de San Cristóbal para que La nación (es decir, la revista oficial del PAN) le aclame y le ruegue que regrese a tomar el mando del negocio en riesgo, ¡feliz fin de semana, con el Washington Post enterándose de las atrocidades militares en México y el bebé Bours dormidito en su guardería llamada Impunidad!
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
Que cambien a Chucho para que no cambie nada. Individualizar los problemas con una guillotina sin filo ideológico ni estructural para que continúe el gran negocio tribal de las candidaturas y los cargos. Falsos actos de contrición poselectoral con la vista puesta en la continuidad del negocio de aparentar ser de izquierda (¿de qué ha servido a las causas populares la llegada de candidatos postulados por el PRD a las gubernaturas y presidencias municipales? En términos generales, con algunas excepciones, destacadamente la de López Obrador, para confirmar que no hay consistencia ni proyecto ideológico, que en el ejercicio del poder esos “izquierdistas” son tan corruptos, insensibles y frívolos como sus colegas de otros partidos y que la ilusión de la llegada al poder ha sido una soberana tomadura de pelo. ¿Cuál ejemplo actual se quiere tomar? ¿El panismo sin clóset del represor Zeferino, en Guerrero; la monarquía familiar de Amalia en Zacatecas; la corrupción beneficiaria de familiares en Baja California Sur de Agúndez y Cota; la disipación y el chanchullo en el Chiapas del césar sureño apellidado Sabines? ¿El colaboracionismo mal pagado y el espectáculo de agachonería del michoacano Godoy y la Familia poderosa? Y no se hable del espectáculo persistente en muchos estados del país donde camarillas de vividores, apoderados del entramado partidista y manipuladores expertos de reglamentos y convenciones, venden a los gobernadores las candidaturas viables (por la vía plurinominal) para que acaben como aplaudidores de alquiler y obstructores o difamadores por encargo de opciones civiles de auténtica oposición. ¿Ése es el PRD que se quiere o “se debe” salvar? ¿La continuidad de los espectáculos de los fraudes internos y las conductas vergonzosas de los “cuadros” distinguidos, para más delante llamarse a engaños y traiciones, y enseguida retomar el hilo de ese círculo pernicioso del engaño sabido y consentido?
Pero lo importante es simular que algo se hace en términos onomásticos, como si el cambio de personas significara por sí mismo transformaciones de proyectos y estructuras. Con un agregado ominoso para las expectativas de quienes creen posible articular en una vía fresca, distinta, sin lastres conocidos, el amorfo movimiento de resistencia al calderonismo (y, ahora, al priísmo peñanietista y beltrónico, es decir, salinizado), pues con la misma zanahoria añeja del pragmatismo que con frialdad exige negociar, ceder un poco (¡pero nunca en los principios, oh, sí!) y aceptar la realidad tal cual maloliente es, podría ser pospuesto el deslindarse de las alcantarillas sabidas y el convocar a nuevas formas de organización: un fantasma ronda el futuro de la izquierda modernamente decidida a reunificarse, el de engañar con la caída de una cabeza chucha y abrir el paso a arreglos con los negociantes de siempre que en esta ocasión actúan con otras caretas, como la del cuauhtemismo adecuadamente caracterizado como tercera vía, supuestamente ajena al entreguismo de los chuchos y a las posturas “extremas” del lopezobradorismo. ¡Salve, Chucho, los que a nombre de tu testa devaluada van a reordenar el negocio del PRD te saludan!
Ni siquiera formas de simulación han quedado en el banco sin fondos del felipismo que el domingo anterior terminó su sueño de haber gobernado. El ex presidente Calderón (fue presidente del comité nacional panista) enfrenta el desmoronamiento del grupo de aficiones compartidas que se hace pasar por gabinete y parece impotente y desplazado ante una rebelión clara de panistas que quieren una renovación general de cuadros directivos en todo el país (¿los demás dirigentes, nacionales y estatales, deberían corear “Germán somos todos”?). La reducción acelerada del calderonismo a su nivel político real (un poco más que la nada) es una consecuencia natural de su impreparación e inviabilidad originales: el licenciado F.C. nunca tuvo condiciones reales para encargarse de la Presidencia de la República y, posesionado de ese sitio mediante fraude electoral que las consecuencias demuestran inequívocamente, sólo se dedicó a cumplir fantasías y obsesiones grupales, a repartir el pastel del presupuesto y los negocios entre sus favoritos, a desarrollar una estrategia desesperada de militarización para tratar de hacerse de hilos que le permitieran tener algún tipo de control, a tomar decisiones desquiciadas o mal intencionadas como sucedió con la gripe porcinizada, a hundir económicamente al país más allá de lo que la crisis globalizada hubiera hecho y a jugar tragicómicamente con autoexaltaciones como la de salvador del mundo que no pudo con el PRI.
El peñanietismo mapacheril está en el fondo de la simulación democrática del pasado domingo. El candidato de Televisa a la sucesión presidencial repartió dinero en efectivo y envió brigadas de “operación electoral” a cuanto lugar pudo en los pasados comicios. Querétaro y San Luis Potosí son dos ejemplos de redituabilidad de esos portafolios de inversión electoral que ofrecieron las arcas del estado de México y ciertas fuentes indetectables, respaldadas por otros gobernadores que están en la “polla” para 2012. El “milagro” tricolor está sustentado en la manipulación de la pobreza nacional, la compra directa de votos, el financiamiento sin recibo de las estructuras de acción electoral y el envío de expertos en esa “ingeniería” que asesoraron y coordinaron los trabajos en todos los sitios donde hubo acuerdos futuristas. El saldo de la proeza dominical mapachona hizo subir los bonos rumbo a 2012 del empresario del voto y su copete patrocinador.
Y, mientras Vicente Santa Anna cree llegado el momento de regresar de su hacienda de Manga de San Cristóbal para que La nación (es decir, la revista oficial del PAN) le aclame y le ruegue que regrese a tomar el mando del negocio en riesgo, ¡feliz fin de semana, con el Washington Post enterándose de las atrocidades militares en México y el bebé Bours dormidito en su guardería llamada Impunidad!
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
martes, junio 30, 2009
Honduras. "Un error suicida"
Un error suicida
Fidel Castro Ruz
En la reflexión escrita la noche del jueves 25, hace tres días, dije: Ignoramos qué ocurrirá esta noche o mañana en Honduras pero la conducta valiente de Zelaya pasará a la historia.”
Dos párrafos antes había señalado: “…Lo que allí ocurra será una prueba para la OEA y para la actual administración de Estados Unidos.”
La prehistórica institución interamericana se había reunido al otro día en Washington, y en una apagada y tibia resolución prometió realizar las gestiones pertinentes de inmediato para buscar una armonía entre las partes en pugna. Es decir, una negociación entre los golpistas y el Presidente Constitucional de Honduras.
El alto jefe militar, que seguía al mando de las Fuerzas Armadas hondureñas, hacía pronunciamientos públicos en discrepancia con las posiciones del Presidente, mientras solo de modo meramente formal reconocía su autoridad.
No necesitaban los golpistas otra cosa de la OEA. Les importó un bledo la presencia de un gran número de observadores internacionales que viajaron a ese país para dar fe de una consulta popular, a los cuales Zelaya habló hasta altas horas de la noche. Antes del amanecer de hoy lanzaron alrededor de 200 soldados profesionales bien entrenados y armados contra la residencia del Presidente, los que apartando rudamente la escuadra de la Guardia de Honor secuestraron a Zelaya, quien en ese momento dormía, lo conducen a la base aérea, lo montan por la fuerza en un avión y lo transportan a un aeropuerto en Costa Rica.
A las 8 y 30 de la mañana, conocimos por Telesur la noticia del asalto a la Casa Presidencial y el secuestro. El Presidente no pudo asistir al acto inicial de la consulta popular que tendría lugar este domingo. Se desconocía lo que habían hecho con él.
La emisora de televisión oficial fue silenciada. Deseaban impedir la divulgación prematura de la traicionera acción a través de Telesur y Cubavisión Internacional, que informaban de los hechos. Suspendieron por ello los centros de retransmisión y terminaron cortando la electricidad a todo el país. Todavía el Congreso y los altos tribunales envueltos en la conspiración no habían publicado las decisiones que justificaban la conjura. Primero llevaron a cabo el incalificable golpe militar y luego lo legalizaron.
El pueblo se despertó con los hechos consumados y comenzó a reaccionar con creciente indignación. No se sabía el destino de Zelaya. Tres horas más tarde, la reacción popular era tal que se vio a mujeres golpeando con el puño a los soldados, cuyos fusiles casi se les caían de las manos por puro desconcierto y nerviosismo. Inicialmente sus movimientos parecían los de un extraño combate contra fantasmas, más tarde trataban de tapar con las manos las cámaras de Telesur, apuntaban temblorosos sus fusiles contra los reporteros, y a veces, cuando la gente avanzaba, los soldados retrocedían. Enviaron transportadores blindados con cañones y ametralladoras. La población discutía sin miedo con las dotaciones de los blindados; la reacción popular era asombrosa.
Alrededor de las 2 de la tarde, en coordinación con los golpistas, una mayoría domesticada del Congreso depuso a Zelaya, Presidente Constitucional de Honduras, y designó un nuevo Jefe de Estado, afirmando al mundo que aquel había renunciado, presentando una firma falsificada. Minutos después, Zelaya, desde un aeropuerto en Costa Rica, informó todo lo ocurrido y desmintió categóricamente la noticia de su renuncia. Los conspiradores hicieron el ridículo ante el mundo.
Otras muchas cosas ocurrieron hoy. Cubavisión se dedicó por entero a desenmascarar el golpe, informando todo el tiempo a nuestra población.
Hubo hechos de carácter netamente fascista, que no por esperados dejan de asombrar.
Patricia Rodas, la ministra de Relaciones Exteriores de Honduras, fue después de Zelaya el objetivo fundamental de los golpistas. Otro destacamento fue enviado a su residencia. Ella, valiente y decidida, se movió rápido, no perdió un minuto en denunciar por todos los medios el golpe. Nuestro embajador había hecho contacto con Patricia para conocer la situación, como lo hicieron otros embajadores. En un momento determinado les solicitó a los representantes diplomáticos de Venezuela, Nicaragua y Cuba reunirse con ella, que, ferozmente acosada, necesitaba protección diplomática. Nuestro embajador, que desde el primer instante estaba autorizado a brindar el máximo apoyo a la Ministra constitucional y legal, partió para visitarla en su propia residencia.
Cuando estaban ya en su casa, el mando golpista envió al mayor Oceguera para arrestarla. Ellos se pusieron delante de la mujer y le dicen que está bajo protección diplomática, y solo se puede mover en compañía de los embajadores. Oceguera discute con ellos y lo hace de forma respetuosa. Minutos después penetran en la casa entre 12 ó 15 hombres uniformados y encapuchados. Los tres embajadores se abrazan a Patricia; los enmascarados actúan de manera brutal y logran separar a los embajadores de Venezuela y Nicaragua; Hernández la toma tan fuertemente por uno de los brazos, que los enmascarados los arrastran a los dos hasta una furgoneta; los conducen a la base aérea, donde logran separarlos, y se la llevan. Estando allí detenido, Bruno, que tenía noticias del secuestro, se comunica con él a través del celular; un enmascarado trata de arrebatarle rudamente el teléfono; el embajador cubano, que ya había sido golpeado en casa de Patricia, le grita: “¡No me empujes, cojones!” No recuerdo si la palabra que pronunció fuese alguna vez utilizada por Cervantes, pero sin duda el embajador Juan Carlos Hernández enriqueció nuestro idioma.
Después lo dejaron en una carretera lejos de la misión y antes de abandonarlo le dijeron que, si hablaba, podía sucederle algo peor. “¡Nada es peor que la muerte!”, les respondió con dignidad, “y no por ello les temo a ustedes.” Los vecinos de la zona lo ayudaron a regresar a la embajada, desde donde de inmediato se comunicó otra vez con Bruno.
Con ese alto mando golpista no se puede negociar, hay que exigirle la renuncia y que otros oficiales más jóvenes y no comprometidos con la oligarquía ocupen el mando militar, o no habrá jamás un gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” en Honduras.
Los golpistas, acorralados y aislados, no tienen salvación posible si se enfrenta con firmeza el problema.
Hasta la señora Clinton declaró ya en horas de la tarde que Zelaya es el único Presidente de Honduras, y los golpistas hondureños ni siquiera respiran sin el apoyo de Estados Unidos.
En camisa de dormir hasta hace unas horas, Zelaya será reconocido por el mundo como el único Presidente Constitucional de Honduras.
Junio 28 de 2009
6 y 14 p.m.
Fidel Castro Ruz
En la reflexión escrita la noche del jueves 25, hace tres días, dije: Ignoramos qué ocurrirá esta noche o mañana en Honduras pero la conducta valiente de Zelaya pasará a la historia.”
Dos párrafos antes había señalado: “…Lo que allí ocurra será una prueba para la OEA y para la actual administración de Estados Unidos.”
La prehistórica institución interamericana se había reunido al otro día en Washington, y en una apagada y tibia resolución prometió realizar las gestiones pertinentes de inmediato para buscar una armonía entre las partes en pugna. Es decir, una negociación entre los golpistas y el Presidente Constitucional de Honduras.
El alto jefe militar, que seguía al mando de las Fuerzas Armadas hondureñas, hacía pronunciamientos públicos en discrepancia con las posiciones del Presidente, mientras solo de modo meramente formal reconocía su autoridad.
No necesitaban los golpistas otra cosa de la OEA. Les importó un bledo la presencia de un gran número de observadores internacionales que viajaron a ese país para dar fe de una consulta popular, a los cuales Zelaya habló hasta altas horas de la noche. Antes del amanecer de hoy lanzaron alrededor de 200 soldados profesionales bien entrenados y armados contra la residencia del Presidente, los que apartando rudamente la escuadra de la Guardia de Honor secuestraron a Zelaya, quien en ese momento dormía, lo conducen a la base aérea, lo montan por la fuerza en un avión y lo transportan a un aeropuerto en Costa Rica.
A las 8 y 30 de la mañana, conocimos por Telesur la noticia del asalto a la Casa Presidencial y el secuestro. El Presidente no pudo asistir al acto inicial de la consulta popular que tendría lugar este domingo. Se desconocía lo que habían hecho con él.
La emisora de televisión oficial fue silenciada. Deseaban impedir la divulgación prematura de la traicionera acción a través de Telesur y Cubavisión Internacional, que informaban de los hechos. Suspendieron por ello los centros de retransmisión y terminaron cortando la electricidad a todo el país. Todavía el Congreso y los altos tribunales envueltos en la conspiración no habían publicado las decisiones que justificaban la conjura. Primero llevaron a cabo el incalificable golpe militar y luego lo legalizaron.
El pueblo se despertó con los hechos consumados y comenzó a reaccionar con creciente indignación. No se sabía el destino de Zelaya. Tres horas más tarde, la reacción popular era tal que se vio a mujeres golpeando con el puño a los soldados, cuyos fusiles casi se les caían de las manos por puro desconcierto y nerviosismo. Inicialmente sus movimientos parecían los de un extraño combate contra fantasmas, más tarde trataban de tapar con las manos las cámaras de Telesur, apuntaban temblorosos sus fusiles contra los reporteros, y a veces, cuando la gente avanzaba, los soldados retrocedían. Enviaron transportadores blindados con cañones y ametralladoras. La población discutía sin miedo con las dotaciones de los blindados; la reacción popular era asombrosa.
Alrededor de las 2 de la tarde, en coordinación con los golpistas, una mayoría domesticada del Congreso depuso a Zelaya, Presidente Constitucional de Honduras, y designó un nuevo Jefe de Estado, afirmando al mundo que aquel había renunciado, presentando una firma falsificada. Minutos después, Zelaya, desde un aeropuerto en Costa Rica, informó todo lo ocurrido y desmintió categóricamente la noticia de su renuncia. Los conspiradores hicieron el ridículo ante el mundo.
Otras muchas cosas ocurrieron hoy. Cubavisión se dedicó por entero a desenmascarar el golpe, informando todo el tiempo a nuestra población.
Hubo hechos de carácter netamente fascista, que no por esperados dejan de asombrar.
Patricia Rodas, la ministra de Relaciones Exteriores de Honduras, fue después de Zelaya el objetivo fundamental de los golpistas. Otro destacamento fue enviado a su residencia. Ella, valiente y decidida, se movió rápido, no perdió un minuto en denunciar por todos los medios el golpe. Nuestro embajador había hecho contacto con Patricia para conocer la situación, como lo hicieron otros embajadores. En un momento determinado les solicitó a los representantes diplomáticos de Venezuela, Nicaragua y Cuba reunirse con ella, que, ferozmente acosada, necesitaba protección diplomática. Nuestro embajador, que desde el primer instante estaba autorizado a brindar el máximo apoyo a la Ministra constitucional y legal, partió para visitarla en su propia residencia.
Cuando estaban ya en su casa, el mando golpista envió al mayor Oceguera para arrestarla. Ellos se pusieron delante de la mujer y le dicen que está bajo protección diplomática, y solo se puede mover en compañía de los embajadores. Oceguera discute con ellos y lo hace de forma respetuosa. Minutos después penetran en la casa entre 12 ó 15 hombres uniformados y encapuchados. Los tres embajadores se abrazan a Patricia; los enmascarados actúan de manera brutal y logran separar a los embajadores de Venezuela y Nicaragua; Hernández la toma tan fuertemente por uno de los brazos, que los enmascarados los arrastran a los dos hasta una furgoneta; los conducen a la base aérea, donde logran separarlos, y se la llevan. Estando allí detenido, Bruno, que tenía noticias del secuestro, se comunica con él a través del celular; un enmascarado trata de arrebatarle rudamente el teléfono; el embajador cubano, que ya había sido golpeado en casa de Patricia, le grita: “¡No me empujes, cojones!” No recuerdo si la palabra que pronunció fuese alguna vez utilizada por Cervantes, pero sin duda el embajador Juan Carlos Hernández enriqueció nuestro idioma.
Después lo dejaron en una carretera lejos de la misión y antes de abandonarlo le dijeron que, si hablaba, podía sucederle algo peor. “¡Nada es peor que la muerte!”, les respondió con dignidad, “y no por ello les temo a ustedes.” Los vecinos de la zona lo ayudaron a regresar a la embajada, desde donde de inmediato se comunicó otra vez con Bruno.
Con ese alto mando golpista no se puede negociar, hay que exigirle la renuncia y que otros oficiales más jóvenes y no comprometidos con la oligarquía ocupen el mando militar, o no habrá jamás un gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” en Honduras.
Los golpistas, acorralados y aislados, no tienen salvación posible si se enfrenta con firmeza el problema.
Hasta la señora Clinton declaró ya en horas de la tarde que Zelaya es el único Presidente de Honduras, y los golpistas hondureños ni siquiera respiran sin el apoyo de Estados Unidos.
En camisa de dormir hasta hace unas horas, Zelaya será reconocido por el mundo como el único Presidente Constitucional de Honduras.
Junio 28 de 2009
6 y 14 p.m.
martes, junio 23, 2009
Televisa. "Actitud parcial y tendenciosa"
Ha dejado de lado Televisa la objetividad y el profesionalismo: López Obrador
México, Distrito Federal
Martes 23 de junio de 2009
--------------------------------------------------------------------------------
* Entrega una carta dirigida a integrantes del Consejo de Administración de la televisora
*Señala el presidente legítimo que se manipuló el caso Iztapalapa en los espacios informativos de la empresa
*Destaca que millones de mexicanos harán valer sus derechos ciudadanos
Emilio Azcárraga, Roberto Hernández, Pedro Aspe Armella, Claudio X. González, Germán Larrea, José Antonio Fernández, Alberto Bailleres González, entre otros, integrantes del Consejo de Administración de Televisa:
Me dirijo a ustedes para expresar mi enérgica protesta ante la actitud parcial y tendenciosa que mantiene Televisa en asuntos de interés público y, en particular, en lo que respecta al movimiento que encabezo.
Lo hago ante ustedes por ser dueños de Televisa y porque forman parte de la elite del poder en México. Considero que es legítimo su desacuerdo con mi convicción acerca de que la tragedia nacional es culpa del grupo que ha venido acumulando inmensas riquezas al amparo del poder público y a costa del sufrimiento de la mayoría de los mexicanos. Sin embargo, la actitud asumida por ustedes y expresada en Televisa es a todas luces inmoral y contraria a la libertad y a la democracia.
Televisa ha hecho a un lado la objetividad y el profesionalismo. Ustedes deciden de acuerdo a sus intereses qué informan y qué no informan, a quién promueven y a quién destruyen. En lo que a nosotros corresponde, Televisa se ha dedicado a atacarnos de manera vil. Tal como sucedió recientemente en el caso de Iztapalapa, que manipularon imágenes para mostrarnos como “intolerantes y autoritarios”, sin darnos la oportunidad de explicar nuestras razones y sin abordar el fondo del asunto: la anulación de la candidatura de Clara Brugada a Jefa Delegacional por consigna del poder oligárquico, con la intención de cancelar el derecho del pueblo a elegir libremente a sus autoridades.
De modo que les invito a reflexionar sobre la forma en que Televisa maneja la información, porque es inmoral lo que están haciendo. También les expreso que aunque insistan en destruirnos políticamente, habemos millones de mexicanos dispuestos a hacer valer nuestros derechos ciudadanos y a continuar nuestro movimiento por la vía pacífica y electoral para la transformación del país.
Atentamente
Andrés Manuel López Obrador
México, Distrito Federal
Martes 23 de junio de 2009
--------------------------------------------------------------------------------
* Entrega una carta dirigida a integrantes del Consejo de Administración de la televisora
*Señala el presidente legítimo que se manipuló el caso Iztapalapa en los espacios informativos de la empresa
*Destaca que millones de mexicanos harán valer sus derechos ciudadanos
Emilio Azcárraga, Roberto Hernández, Pedro Aspe Armella, Claudio X. González, Germán Larrea, José Antonio Fernández, Alberto Bailleres González, entre otros, integrantes del Consejo de Administración de Televisa:
Me dirijo a ustedes para expresar mi enérgica protesta ante la actitud parcial y tendenciosa que mantiene Televisa en asuntos de interés público y, en particular, en lo que respecta al movimiento que encabezo.
Lo hago ante ustedes por ser dueños de Televisa y porque forman parte de la elite del poder en México. Considero que es legítimo su desacuerdo con mi convicción acerca de que la tragedia nacional es culpa del grupo que ha venido acumulando inmensas riquezas al amparo del poder público y a costa del sufrimiento de la mayoría de los mexicanos. Sin embargo, la actitud asumida por ustedes y expresada en Televisa es a todas luces inmoral y contraria a la libertad y a la democracia.
Televisa ha hecho a un lado la objetividad y el profesionalismo. Ustedes deciden de acuerdo a sus intereses qué informan y qué no informan, a quién promueven y a quién destruyen. En lo que a nosotros corresponde, Televisa se ha dedicado a atacarnos de manera vil. Tal como sucedió recientemente en el caso de Iztapalapa, que manipularon imágenes para mostrarnos como “intolerantes y autoritarios”, sin darnos la oportunidad de explicar nuestras razones y sin abordar el fondo del asunto: la anulación de la candidatura de Clara Brugada a Jefa Delegacional por consigna del poder oligárquico, con la intención de cancelar el derecho del pueblo a elegir libremente a sus autoridades.
De modo que les invito a reflexionar sobre la forma en que Televisa maneja la información, porque es inmoral lo que están haciendo. También les expreso que aunque insistan en destruirnos políticamente, habemos millones de mexicanos dispuestos a hacer valer nuestros derechos ciudadanos y a continuar nuestro movimiento por la vía pacífica y electoral para la transformación del país.
Atentamente
Andrés Manuel López Obrador
domingo, junio 21, 2009
"Ha Votar y Hacer que se Respete el Voto"
Democracia participativa y voto ciudadano
Arnaldo Córdova
Rousseau escribió que los ingleses se sentían libres porque iban a votar cada dos años, pero que, luego de hacerlo, volvían a ser tan esclavos como antes. Para el pensador ginebrino, el solo hecho de votar no garantiza el buen gobierno de la sociedad; para ello, además, es necesaria la presencia constante del pueblo en los actos de gobierno y, desde luego, que sus ciudadanos vigilen esos actos y, en cuanto se dan, puedan corregirlos si salen mal e, incluso, revocar el mandato de sus elegidos si persisten en sus errores.
Para Kant, en cambio, esa presencia permanente del pueblo en la política es innecesaria y hasta nociva, por el simple hecho de que el pueblo no deja gobernar y, luego de cada elección, sus integrantes deben irse a sus casas. En la historia del pensamiento político, ambos puntos de vista definían la oposición entre una democracia directa y una democracia representativa.
Eso no quiere decir, de ninguna manera, que el voto sea inútil. El voto es el acto que permite y diseña el funcionamiento de las instituciones del Estado y lo hace a través de las opciones entre las que elige. Sólo que de esa manera, en una democracia meramente representativa, no hay vigilancia posible del gobierno ni posibilidad alguna de que sea corregido y, menos, de que quienes fueron elegidos reciban una sanción por sus errores o puedan ser despedidos.
La presencia constante de los ciudadanos en las tareas de gobierno, ya vigilando que se haga bien ya sugiriendo o imponiendo correcciones o ya, incluso, revocando el mandato otorgado a través del voto, marca la diferencia entre una democracia participativa y una democracia representativa. También habla de la eficacia o menos de los gobiernos, de su dedicación a procurar el bienestar del pueblo y de la nación, como lo estipula el artículo 39 de nuestra Carta Magna, de su fidelidad a lo que dictan las leyes y, claro está, de que en su acción no haya lugar a la impunidad, a la arbitrariedad y al autoritarismo.
Mantener reunido al pueblo de los ciudadanos, como lo deseaba Rousseau, en las multitudinarias sociedades modernas resulta imposible; pero existen modos de dar forma a esa permanente vigilancia ciudadana de los actos de gobierno. El plebiscito (se pide al pueblo que decida entre distintas opciones) y el referéndum (se le pide que respalde o rechace decisiones ya tomadas) y que tienen como complementos necesarios el poder ciudadano de revocar el mandato de sus representantes y someterlos a responsabilidades por sus actos y el derecho de petición y de iniciativa de propuestas de la ciudadanía son esas formas que, como se ha visto en los últimos 100 años, por lo menos, se vienen abriendo camino en todos los regímenes políticos democráticos.
Votar es un derecho fundamental del ciudadano y, en realidad, es lo que lo define como tal, como ciudadano. Renunciar al voto o invalidarlo de cualquier forma es la anulación de ese derecho y de la misma esencia de la ciudadanía. Pero reducirlo al solo hecho de sufragar es dejarlo totalmente inoperante e ineficaz. No se trata de retroceder, anulándolo, sino de progresar, dándole la fuerza necesaria para que haga que el gobierno sea lo que él decide que debe ser.
Una auténtica reforma del Estado, que es lo mismo que una real reforma política en todos los órdenes, debe empezar por dotar al ciudadano de los poderes que, con su voto, se trasladan automáticamente a los que han sido elegidos, sin garantía de que cumplan con su cometido ni, desde luego, puedan ser obligados a ello. Para realizar esa aspiración ciudadana hay sólo un camino que es sencillo sólo en apariencia: que los partidos se pongan de acuerdo y lo decidan.
Todos sabemos, empero, que los primeros interesados en mantener las cosas como están y que los ciudadanos sigan votando sin que les puedan fincar responsabilidades por su desempeño como fuerzas de gobierno son, justo, los partidos políticos. Estos han sido los que han bombardeado todos los esfuerzos que se han dado para una reforma del Estado; ellos son los que siguen pensando que lo mejor es que, una vez que los ciudadanos voten por sus candidatos, se esfumen sin entorpecer su labor de gobierno. Sólo exigen que se crea en sus promesas, sin que sean vigilados ni sindicados.
Los ciudadanos que están efectivamente decepcionados de su derecho a votar (no quienes interesadamente están llamando a abolir ese derecho cívico fundador) tienen toda la razón en no creer ya en los partidos; pero renunciar a sus derechos no es el mejor modo de hacer que se respeten. Hay innumerables acciones para hacer que se comprometan a realizar una reforma política que imponga como un mandato constitucional la instauración de aquellas formas de democracia participativa sin las cuales el control ciudadano sobre los actos de gobierno es absolutamente imposible y que son el plebiscito, el referéndum, la revocación del mandato y el poder de iniciativa popular.
Los ciudadanos pueden reunirse por su cuenta para ese fin y elaborar peticiones para sus partidos, si son miembros de alguno de ellos o, también, para los propios representantes que han sido elegidos y conformar un movimiento cívico que busque esa reforma política esencial sin la cual las cosas seguirán siendo como hasta ahora y la democracia perecerá por inanición. No se puede renunciar al derecho a cambiar las cosas, actuando como suicidas y anulando de cualquier forma el voto, única arma que el ciudadano tiene para decidir en política.
Además, aun cuando son los más reacios al cambio y son por esencia conservadores, los partidos políticos deben saber que no están solos ni deciden impunemente todo lo que les viene en gana. Hay mucha efervescencia política en el país y una muestra de ello, por cierto, es esta campañita anti voto que, lejos de resolver algo, está envenenando el ambiente con la desconfianza y la impotencia política que ha convertido en ideales de acción.
El más poderoso movimiento cívico que ha resultado de la entraña misma de la vida política de México, el movimiento lopezobradorista, está llamando a votar y a hacer que se respete el voto. Representa el anuncio de lo que llamamos democracia participativa. Los que no lo acepten pueden hacer lo mismo: luchar porque la ley se cumpla y no haya ya impunidad en el gobierno, conformando grandes movimientos ciudadanos que den voz a quienes desean un buen gobierno para México.
Arnaldo Córdova
Rousseau escribió que los ingleses se sentían libres porque iban a votar cada dos años, pero que, luego de hacerlo, volvían a ser tan esclavos como antes. Para el pensador ginebrino, el solo hecho de votar no garantiza el buen gobierno de la sociedad; para ello, además, es necesaria la presencia constante del pueblo en los actos de gobierno y, desde luego, que sus ciudadanos vigilen esos actos y, en cuanto se dan, puedan corregirlos si salen mal e, incluso, revocar el mandato de sus elegidos si persisten en sus errores.
Para Kant, en cambio, esa presencia permanente del pueblo en la política es innecesaria y hasta nociva, por el simple hecho de que el pueblo no deja gobernar y, luego de cada elección, sus integrantes deben irse a sus casas. En la historia del pensamiento político, ambos puntos de vista definían la oposición entre una democracia directa y una democracia representativa.
Eso no quiere decir, de ninguna manera, que el voto sea inútil. El voto es el acto que permite y diseña el funcionamiento de las instituciones del Estado y lo hace a través de las opciones entre las que elige. Sólo que de esa manera, en una democracia meramente representativa, no hay vigilancia posible del gobierno ni posibilidad alguna de que sea corregido y, menos, de que quienes fueron elegidos reciban una sanción por sus errores o puedan ser despedidos.
La presencia constante de los ciudadanos en las tareas de gobierno, ya vigilando que se haga bien ya sugiriendo o imponiendo correcciones o ya, incluso, revocando el mandato otorgado a través del voto, marca la diferencia entre una democracia participativa y una democracia representativa. También habla de la eficacia o menos de los gobiernos, de su dedicación a procurar el bienestar del pueblo y de la nación, como lo estipula el artículo 39 de nuestra Carta Magna, de su fidelidad a lo que dictan las leyes y, claro está, de que en su acción no haya lugar a la impunidad, a la arbitrariedad y al autoritarismo.
Mantener reunido al pueblo de los ciudadanos, como lo deseaba Rousseau, en las multitudinarias sociedades modernas resulta imposible; pero existen modos de dar forma a esa permanente vigilancia ciudadana de los actos de gobierno. El plebiscito (se pide al pueblo que decida entre distintas opciones) y el referéndum (se le pide que respalde o rechace decisiones ya tomadas) y que tienen como complementos necesarios el poder ciudadano de revocar el mandato de sus representantes y someterlos a responsabilidades por sus actos y el derecho de petición y de iniciativa de propuestas de la ciudadanía son esas formas que, como se ha visto en los últimos 100 años, por lo menos, se vienen abriendo camino en todos los regímenes políticos democráticos.
Votar es un derecho fundamental del ciudadano y, en realidad, es lo que lo define como tal, como ciudadano. Renunciar al voto o invalidarlo de cualquier forma es la anulación de ese derecho y de la misma esencia de la ciudadanía. Pero reducirlo al solo hecho de sufragar es dejarlo totalmente inoperante e ineficaz. No se trata de retroceder, anulándolo, sino de progresar, dándole la fuerza necesaria para que haga que el gobierno sea lo que él decide que debe ser.
Una auténtica reforma del Estado, que es lo mismo que una real reforma política en todos los órdenes, debe empezar por dotar al ciudadano de los poderes que, con su voto, se trasladan automáticamente a los que han sido elegidos, sin garantía de que cumplan con su cometido ni, desde luego, puedan ser obligados a ello. Para realizar esa aspiración ciudadana hay sólo un camino que es sencillo sólo en apariencia: que los partidos se pongan de acuerdo y lo decidan.
Todos sabemos, empero, que los primeros interesados en mantener las cosas como están y que los ciudadanos sigan votando sin que les puedan fincar responsabilidades por su desempeño como fuerzas de gobierno son, justo, los partidos políticos. Estos han sido los que han bombardeado todos los esfuerzos que se han dado para una reforma del Estado; ellos son los que siguen pensando que lo mejor es que, una vez que los ciudadanos voten por sus candidatos, se esfumen sin entorpecer su labor de gobierno. Sólo exigen que se crea en sus promesas, sin que sean vigilados ni sindicados.
Los ciudadanos que están efectivamente decepcionados de su derecho a votar (no quienes interesadamente están llamando a abolir ese derecho cívico fundador) tienen toda la razón en no creer ya en los partidos; pero renunciar a sus derechos no es el mejor modo de hacer que se respeten. Hay innumerables acciones para hacer que se comprometan a realizar una reforma política que imponga como un mandato constitucional la instauración de aquellas formas de democracia participativa sin las cuales el control ciudadano sobre los actos de gobierno es absolutamente imposible y que son el plebiscito, el referéndum, la revocación del mandato y el poder de iniciativa popular.
Los ciudadanos pueden reunirse por su cuenta para ese fin y elaborar peticiones para sus partidos, si son miembros de alguno de ellos o, también, para los propios representantes que han sido elegidos y conformar un movimiento cívico que busque esa reforma política esencial sin la cual las cosas seguirán siendo como hasta ahora y la democracia perecerá por inanición. No se puede renunciar al derecho a cambiar las cosas, actuando como suicidas y anulando de cualquier forma el voto, única arma que el ciudadano tiene para decidir en política.
Además, aun cuando son los más reacios al cambio y son por esencia conservadores, los partidos políticos deben saber que no están solos ni deciden impunemente todo lo que les viene en gana. Hay mucha efervescencia política en el país y una muestra de ello, por cierto, es esta campañita anti voto que, lejos de resolver algo, está envenenando el ambiente con la desconfianza y la impotencia política que ha convertido en ideales de acción.
El más poderoso movimiento cívico que ha resultado de la entraña misma de la vida política de México, el movimiento lopezobradorista, está llamando a votar y a hacer que se respete el voto. Representa el anuncio de lo que llamamos democracia participativa. Los que no lo acepten pueden hacer lo mismo: luchar porque la ley se cumpla y no haya ya impunidad en el gobierno, conformando grandes movimientos ciudadanos que den voz a quienes desean un buen gobierno para México.
viernes, junio 19, 2009
México. Oligofrenia de Estado.
Iztapalapa
Luis Javier Garrido
Los actos de corte abiertamente fascista con los que el gobierno de facto de Felipe Calderón está manipulando el proceso electoral de 2009, con la intención de hacer prevalecer al PAN por sobre los demás partidos, y tratar de apoderarse del poder político a nivel local, siguen degradando la vida política de México, dañando a la economía y exacerbando la ira popular.
1. La mascarada seudolegal pactada por Calderón con Jesús Ortega para imponer con un fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) a Silvia Oliva –aliada de Los Pinos– por sobre la lopezobradorista Clara Brugada –abanderada del movimiento popular–, como la candidata del PRD a la jefatura delegacional de Iztapalapa, con vistas a que el PAN se apodere de la capital en 2012, ha sido tan burda que ha terminado por desenmascarar a los dos cómplices.
2. El desastre institucional que han ahondado en el país los asesores del Partido Popular español que Calderón trajo para poder mantenerse en el gobierno no puede, sin embargo, extrañar a nadie, ya que el michoacano, que llegó a la silla presidencial por un fraude electoral, se ha mantenido en el poder a pesar de su desastrosa gestión por el uso faccioso de las fuerzas armadas y una costosísima campaña mediática, y no tendría otra opción para prevalecer que el fraude que está de nuevo preparando en este 2009.
3. Los llamados al abstencionismo o a la anulación del voto que han proliferado en este proceso han generado una enorme confusión porque han provenido de diversos horizontes políticos y tienen propósitos opuestos, ya que si bien un sector de ciudadanos asqueados por el sistema electoral fraudulento y las manipulaciones que están haciendo Calderón y los panistas convocan como protesta a abstenerse o a anular el voto (sin darse cuenta de que su propuesta no tendría efecto dado que, como en pasado, la principal consecuencia de ella sería que panistas y priístas se repartiesen sus votos), desde la derecha se promueve también esta reacción para desmovilizar a los sectores populares.
4. La realidad de las cosas es que la llamada “transición mexicana” no ha sido más que un proceso de regresiones en lo económico, en lo social y desde luego en lo político, y particularmente en lo político-electoral, donde a) el IFE, en manos de pillos del partido en el gobierno, no es más confiable que la Comisión Federal Electoral que existió hasta 1995; b) el TEPJF, lejos de garantizar procesos democráticos no ha sido más que un instrumento del Ejecutivo y no ha tenido más función que presentar como “legales” las imposiciones políticas; c) los ciudadanos siguen sin tener otras vías institucionales de participación democrática, y sin que se les reconozcan derechos políticos plenos; y d) los partidos políticos, de ser instancias ciudadanas, se han convertido en instrumentos del poder oligárquico, financiados y sometidos por el Estado para hacer viable la imposición del modelo atroz del capitalismo neoliberal que entrega el control de las riquezas de las naciones y de los derechos de los pueblos a los consorcios trasnacionales.
5. Los partidos políticos han sufrido en los años del neoliberalismo una mutación profunda en sus principios, su organización y sus objetivos y en su casi totalidad se han subordinado a los dictados de los organismos financieros internacionales y del gobierno de Washington de tal suerte que en buena parte de los países los ciudadanos no tienen opción en las elecciones: todos los partidos se asemejan, y cuando en alguno surge una corriente disidente el Estado tiene los medios para someterla, por la sencilla razón de que los partidos no representan intereses populares, y ése es el proceso por el que atravesó el PRD: es bajo la conducción de los chuchos, al igual que el PRI y el PAN y sus aliados, un instrumento de los grupos oligárquicos.
6. En México, el TEPJF no sólo “legalizó” el fraude de Calderón y de sus secuaces, sino que al poder intervenir en asuntos internos de los partidos impuso fraudulentamente en 2008 como presidente del PRD a Jesús Ortega, hombre de las confianzas de Calderón, al igual que ahora pretende imponer como delegada en Iztapalapa a Silvia Oliva.
7. La corriente llamada Nueva Izquierda o de los chuchos del PRD, que se apoderó del aparato partidista en una paciente labor de zapa de varios lustros con el apoyo de los gobiernos panistas de Fox y de Calderón y el aval del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que la ha seguido apoyando en los últimos años, según se ha señalado, por resentimiento con el movimiento popular que respaldó a Andrés Manuel López Obrador, funge como un ariete del capitalismo neoliberal y del propio PAN para terminar de liquidar un proyecto político, reconvirtiendo al PRD en un partido paraestatal o palero: una versión de la socialdemocracia a la mexicana que apoye al gobierno espurio de la ultraderecha y colabore al desmantelamiento del Estado mexicano y de sus instituciones sociales.
8. Las prácticas gangsteriles y depredadoras de las que muchos militantes han acusado a Jesús Ortega y a muchos de sus cómplices, para terminar de destruir un proyecto político y uncirlo al modelo neoliberal, poniéndolo al mismo tiempo al servicio del grupo yunquista del PAN, no se inscriben, en consecuencia, más que en ese proceso global, que en América Latina han respaldado fuerzas políticas que se pretendían “de izquierda” y “democráticas”, hoy completamente corrompidas como Acción Democrática, de Venezuela, o el APRA, de Perú.
9. La respuesta ciudadana ante el doble desafío de a) un sistema electoral fraudulento como el que Carlos Salinas de Gortari pactó en 1988 con los panistas (que ahora lo están traicionando alentados por el PP español) para entregarles la Presidencia en 2000, y b) el hecho de que las opciones se cierren y el aparato del PRD esté en manos del gobierno, debe seguir siendo, por lo mismo, la organización, la movilización y la resistencia civil, pero si existe un resquicio electoral y hay candidatos democráticos del movimiento popular bajo los emblemas de Convergencia y del PT hay que votar por ellos y evitar que la derecha fascista se apodere por completo del aparato electoral.
10. Muchos mexicanos lo han entendido y la disputa por Iztapalapa va a ser, por eso, larga, pero es desde ahora ya significativa, pues el proyecto oligárquico manipulador va a encontrarse muchas más resistencias de las que supone.
Luis Javier Garrido
Los actos de corte abiertamente fascista con los que el gobierno de facto de Felipe Calderón está manipulando el proceso electoral de 2009, con la intención de hacer prevalecer al PAN por sobre los demás partidos, y tratar de apoderarse del poder político a nivel local, siguen degradando la vida política de México, dañando a la economía y exacerbando la ira popular.
1. La mascarada seudolegal pactada por Calderón con Jesús Ortega para imponer con un fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) a Silvia Oliva –aliada de Los Pinos– por sobre la lopezobradorista Clara Brugada –abanderada del movimiento popular–, como la candidata del PRD a la jefatura delegacional de Iztapalapa, con vistas a que el PAN se apodere de la capital en 2012, ha sido tan burda que ha terminado por desenmascarar a los dos cómplices.
2. El desastre institucional que han ahondado en el país los asesores del Partido Popular español que Calderón trajo para poder mantenerse en el gobierno no puede, sin embargo, extrañar a nadie, ya que el michoacano, que llegó a la silla presidencial por un fraude electoral, se ha mantenido en el poder a pesar de su desastrosa gestión por el uso faccioso de las fuerzas armadas y una costosísima campaña mediática, y no tendría otra opción para prevalecer que el fraude que está de nuevo preparando en este 2009.
3. Los llamados al abstencionismo o a la anulación del voto que han proliferado en este proceso han generado una enorme confusión porque han provenido de diversos horizontes políticos y tienen propósitos opuestos, ya que si bien un sector de ciudadanos asqueados por el sistema electoral fraudulento y las manipulaciones que están haciendo Calderón y los panistas convocan como protesta a abstenerse o a anular el voto (sin darse cuenta de que su propuesta no tendría efecto dado que, como en pasado, la principal consecuencia de ella sería que panistas y priístas se repartiesen sus votos), desde la derecha se promueve también esta reacción para desmovilizar a los sectores populares.
4. La realidad de las cosas es que la llamada “transición mexicana” no ha sido más que un proceso de regresiones en lo económico, en lo social y desde luego en lo político, y particularmente en lo político-electoral, donde a) el IFE, en manos de pillos del partido en el gobierno, no es más confiable que la Comisión Federal Electoral que existió hasta 1995; b) el TEPJF, lejos de garantizar procesos democráticos no ha sido más que un instrumento del Ejecutivo y no ha tenido más función que presentar como “legales” las imposiciones políticas; c) los ciudadanos siguen sin tener otras vías institucionales de participación democrática, y sin que se les reconozcan derechos políticos plenos; y d) los partidos políticos, de ser instancias ciudadanas, se han convertido en instrumentos del poder oligárquico, financiados y sometidos por el Estado para hacer viable la imposición del modelo atroz del capitalismo neoliberal que entrega el control de las riquezas de las naciones y de los derechos de los pueblos a los consorcios trasnacionales.
5. Los partidos políticos han sufrido en los años del neoliberalismo una mutación profunda en sus principios, su organización y sus objetivos y en su casi totalidad se han subordinado a los dictados de los organismos financieros internacionales y del gobierno de Washington de tal suerte que en buena parte de los países los ciudadanos no tienen opción en las elecciones: todos los partidos se asemejan, y cuando en alguno surge una corriente disidente el Estado tiene los medios para someterla, por la sencilla razón de que los partidos no representan intereses populares, y ése es el proceso por el que atravesó el PRD: es bajo la conducción de los chuchos, al igual que el PRI y el PAN y sus aliados, un instrumento de los grupos oligárquicos.
6. En México, el TEPJF no sólo “legalizó” el fraude de Calderón y de sus secuaces, sino que al poder intervenir en asuntos internos de los partidos impuso fraudulentamente en 2008 como presidente del PRD a Jesús Ortega, hombre de las confianzas de Calderón, al igual que ahora pretende imponer como delegada en Iztapalapa a Silvia Oliva.
7. La corriente llamada Nueva Izquierda o de los chuchos del PRD, que se apoderó del aparato partidista en una paciente labor de zapa de varios lustros con el apoyo de los gobiernos panistas de Fox y de Calderón y el aval del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que la ha seguido apoyando en los últimos años, según se ha señalado, por resentimiento con el movimiento popular que respaldó a Andrés Manuel López Obrador, funge como un ariete del capitalismo neoliberal y del propio PAN para terminar de liquidar un proyecto político, reconvirtiendo al PRD en un partido paraestatal o palero: una versión de la socialdemocracia a la mexicana que apoye al gobierno espurio de la ultraderecha y colabore al desmantelamiento del Estado mexicano y de sus instituciones sociales.
8. Las prácticas gangsteriles y depredadoras de las que muchos militantes han acusado a Jesús Ortega y a muchos de sus cómplices, para terminar de destruir un proyecto político y uncirlo al modelo neoliberal, poniéndolo al mismo tiempo al servicio del grupo yunquista del PAN, no se inscriben, en consecuencia, más que en ese proceso global, que en América Latina han respaldado fuerzas políticas que se pretendían “de izquierda” y “democráticas”, hoy completamente corrompidas como Acción Democrática, de Venezuela, o el APRA, de Perú.
9. La respuesta ciudadana ante el doble desafío de a) un sistema electoral fraudulento como el que Carlos Salinas de Gortari pactó en 1988 con los panistas (que ahora lo están traicionando alentados por el PP español) para entregarles la Presidencia en 2000, y b) el hecho de que las opciones se cierren y el aparato del PRD esté en manos del gobierno, debe seguir siendo, por lo mismo, la organización, la movilización y la resistencia civil, pero si existe un resquicio electoral y hay candidatos democráticos del movimiento popular bajo los emblemas de Convergencia y del PT hay que votar por ellos y evitar que la derecha fascista se apodere por completo del aparato electoral.
10. Muchos mexicanos lo han entendido y la disputa por Iztapalapa va a ser, por eso, larga, pero es desde ahora ya significativa, pues el proyecto oligárquico manipulador va a encontrarse muchas más resistencias de las que supone.
sábado, junio 06, 2009
Delincuencia Organizada
La Jornada
México SA
Se aclara el asunto del “boquete” en las finanzas públicas
Desaparición de recursos por medio de los fideicomisos
Carlos Fernández-Vega
Con la mano en la cintura, el gobierno calderonista reportó subejercicios presupuestales cercanos a 120 mil millones de pesos en 2007, su primer año de estadía en Los Pinos, y por la libre transfirió” esa cantidad a distintos fideicomisos y figuras similares –como denunció el auditor Superior de la Federación– sin impedimento de “autoridad” alguna y, lo peor del caso, sin que nadie le finque responsabilidad legal.
Más allá que el citado es un monto equivalente, por ejemplo, al requerido para la construcción de una refinería de buen tamaño y capacidad, los dineros libremente “transferidos” son recursos que no le pertenecen al gobierno, sino a los mexicanos, a quienes, en un mínimo de decoro, los responsables de tal desviación deben explicar las causas por las que a) no se gastaron como lo establecía la ley presupuestal, y b) con qué propósito se canalizaron a distintos fideicomisos y se “sacaron” de circulación.
Tanto que criticaron al tricolor por el oscuro manejo de los recursos públicos, y resulta que en tan sólo ocho años los panistas superaron con creces al maestro. Este tipo de prácticas, si bien añejas, han alcanzado su máxima expresión en los sexenios panistas del “cambio” y “continuidad”. De la “desaparición” de recursos públicos por medio de opacos fideicomisos, Fox hizo gala (y fortuna, por lo visto), y su sucesor promete destacar en esta lucrativa actividad. ¿Dónde quedaron esos 120 mil millones de pesos, más de 11 mil millones de dólares al tipo de cambio de 2007? Nadie sabe, nadie supo y nadie de los que por ley están obligados a saber pretende hacerlo.
Por citar sólo algunos casos, el Fobaproa de ayer hoy se denomina “políticas anticíclicas” y “apoyos de emergencia”; el ISOSA de hace algunos años, ahora se conoce como FACLA, y el costosísimo FARAC actualmente se conoce como “nuevas concesiones carreteras”, pero todos ellos, peso tras peso, han sido onerosa e ilegalmente cubiertos con recursos presupuestales que no se ejercen, pero sí se “transfieren” y “desaparecen”.
Retomo algunos pasajes de Rendición de Cuentas y Fideicomisos: El Reto de la Opacidad Financiera, de Irma Eréndira Sandoval (investigadora del IIS-UNAM y coordinadora del Laboratorio de Documentación y Análisis de la Transparencia y la Corrupción), libro editado por la ASF, el cual da cuenta de algunas “transferencias” de recursos públicos a oscuros “fideicomisos” que han empeñado el futuro de los mexicanos por obra y gracia de los últimos inquilinos de Los Pinos, sus operadores y el cómplice aval de la clase política que hoy exige el voto ciudadano y se pronuncia en contra de la corriente que pugna por la anulación del sufragio.
Subraya la investigadora que por medio de los fideicomisos, entidades y organismos gubernamentales “han podido disponer de recursos públicos sin vigilancia y supervisión alguna por parte de los órganos de control del Estado. Ello ha provocado múltiples irregularidades en la gestión pública y llegado a generar importantes daños patrimoniales a través de gastos discrecionales, desvío de recursos y conspicuos casos de corrupción”. Por ejemplo, cita, tan sólo en el sexenio foxista el gobierno Federal constituyó más de 150 fideicomisos “que por desgracia, en su gran mayoría, no cuentan ni con el control ni con la supervisión adecuados”. Al cierre de 2007, ya con el nuevo inquilino en Los Pinos, ese número se aproximó a 700.
Destaca, por ejemplo, la dificultad para transparentar el oneroso rescate bancario instrumentado por el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa, ahora IPAB). “Con el argumento del secreto bancario, las autoridades financieras a cargo de dar seguimiento a las múltiples denuncias de irregularidades cometidas por los bancos han logrado entorpecer las investigaciones y mantenido al rescate bancario en la opacidad. De la misma forma, la gestión transparente de otros fondos y fideicomisos a cargo de distintas dependencias del gobierno federal ha sido constantemente obstaculizada con el pretexto del secreto fiduciario. El gobierno federal y en particular la Secretaría de Hacienda han esgrimido este argumento en innumerables ocasiones para evitar el escrutinio público. (…) Hoy nadie quiere hablar más del Fobaproa ni de aquellos fideicomisos que, pese a haber sido fundados por altos funcionarios del gobierno, en muchas ocasiones han sido señalados como mecanismos utilizados para la defraudación fiscal. También parecería fuera de lugar empañar el bello discurso de la transparencia para hablar de los rescates carretero, azucarero o de los millonarios ingresos públicos que inundan las arcas privadas de los grandes monopolios de las telecomunicaciones a través de mecanismos no siempre caracterizados por conductas apegadas a la legalidad. (…) El caso del Fobaproa es un buen ejemplo de la maleabilidad a la que se pueden prestar los fideicomisos en nuestro país. Un fondo originalmente establecido para proteger a los ahorradores de instituciones financieras privadas, terminó por servir y socorrer a los banqueros privados precisamente a cuenta de los contribuyentes mexicanos, a quienes les fue cargado el peso del enorme costo fiscal”.
Además, los casos de Integradora de Servicios Operativos (ISOSA, hoy se llama “Fideicomiso Público para Administrar la Contraprestación del artículo 16 de la Ley Aduanera, FACLA), el Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (con un “amplio repertorio de irregularidades y violaciones a distintas leyes”), los diversos fideicomisos establecidos por los poderes Judicial y Legislativo y el Fideicomiso para Apoyar el Cambio de Administración del Ejecutivo federal (150 millones de pesos a Calderón), que “ejemplifican el uso del secreto fiduciario y estratagemas legales para mantener la opacidad gubernamental en la administración de recursos del erario”.
Qué decir de los varios fideicomisos que soportan prestaciones de lujo para los ministros de la Corte, “llegando al extremo de utilizar esos recursos (públicos) para el pago de sus pensiones, servicios médicos de sus familias y hasta el mantenimiento de sus viviendas (seguros contra riesgos, gastos de mantenimiento, pago del predial, consumo de agua, teléfono, electricidad y gas, así como para la creación de un fondo para la compra de casas nuevas para jueces y magistrados)”.
Entonces, ¿dónde está el “boquete” en las finanzas nacionales?
Las rebanadas del pastel
¡Atrás, ciudadanos léperos y osados! ¿Cómo amenazan con anular su voto para defenestrar a la sacrosanta clase política? ¡Con lo resultona que ha salido! Y si los eficientes partidos políticos quieren contar, que no cuenten con el mío.
cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx
México SA
Se aclara el asunto del “boquete” en las finanzas públicas
Desaparición de recursos por medio de los fideicomisos
Carlos Fernández-Vega
Con la mano en la cintura, el gobierno calderonista reportó subejercicios presupuestales cercanos a 120 mil millones de pesos en 2007, su primer año de estadía en Los Pinos, y por la libre transfirió” esa cantidad a distintos fideicomisos y figuras similares –como denunció el auditor Superior de la Federación– sin impedimento de “autoridad” alguna y, lo peor del caso, sin que nadie le finque responsabilidad legal.
Más allá que el citado es un monto equivalente, por ejemplo, al requerido para la construcción de una refinería de buen tamaño y capacidad, los dineros libremente “transferidos” son recursos que no le pertenecen al gobierno, sino a los mexicanos, a quienes, en un mínimo de decoro, los responsables de tal desviación deben explicar las causas por las que a) no se gastaron como lo establecía la ley presupuestal, y b) con qué propósito se canalizaron a distintos fideicomisos y se “sacaron” de circulación.
Tanto que criticaron al tricolor por el oscuro manejo de los recursos públicos, y resulta que en tan sólo ocho años los panistas superaron con creces al maestro. Este tipo de prácticas, si bien añejas, han alcanzado su máxima expresión en los sexenios panistas del “cambio” y “continuidad”. De la “desaparición” de recursos públicos por medio de opacos fideicomisos, Fox hizo gala (y fortuna, por lo visto), y su sucesor promete destacar en esta lucrativa actividad. ¿Dónde quedaron esos 120 mil millones de pesos, más de 11 mil millones de dólares al tipo de cambio de 2007? Nadie sabe, nadie supo y nadie de los que por ley están obligados a saber pretende hacerlo.
Por citar sólo algunos casos, el Fobaproa de ayer hoy se denomina “políticas anticíclicas” y “apoyos de emergencia”; el ISOSA de hace algunos años, ahora se conoce como FACLA, y el costosísimo FARAC actualmente se conoce como “nuevas concesiones carreteras”, pero todos ellos, peso tras peso, han sido onerosa e ilegalmente cubiertos con recursos presupuestales que no se ejercen, pero sí se “transfieren” y “desaparecen”.
Retomo algunos pasajes de Rendición de Cuentas y Fideicomisos: El Reto de la Opacidad Financiera, de Irma Eréndira Sandoval (investigadora del IIS-UNAM y coordinadora del Laboratorio de Documentación y Análisis de la Transparencia y la Corrupción), libro editado por la ASF, el cual da cuenta de algunas “transferencias” de recursos públicos a oscuros “fideicomisos” que han empeñado el futuro de los mexicanos por obra y gracia de los últimos inquilinos de Los Pinos, sus operadores y el cómplice aval de la clase política que hoy exige el voto ciudadano y se pronuncia en contra de la corriente que pugna por la anulación del sufragio.
Subraya la investigadora que por medio de los fideicomisos, entidades y organismos gubernamentales “han podido disponer de recursos públicos sin vigilancia y supervisión alguna por parte de los órganos de control del Estado. Ello ha provocado múltiples irregularidades en la gestión pública y llegado a generar importantes daños patrimoniales a través de gastos discrecionales, desvío de recursos y conspicuos casos de corrupción”. Por ejemplo, cita, tan sólo en el sexenio foxista el gobierno Federal constituyó más de 150 fideicomisos “que por desgracia, en su gran mayoría, no cuentan ni con el control ni con la supervisión adecuados”. Al cierre de 2007, ya con el nuevo inquilino en Los Pinos, ese número se aproximó a 700.
Destaca, por ejemplo, la dificultad para transparentar el oneroso rescate bancario instrumentado por el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa, ahora IPAB). “Con el argumento del secreto bancario, las autoridades financieras a cargo de dar seguimiento a las múltiples denuncias de irregularidades cometidas por los bancos han logrado entorpecer las investigaciones y mantenido al rescate bancario en la opacidad. De la misma forma, la gestión transparente de otros fondos y fideicomisos a cargo de distintas dependencias del gobierno federal ha sido constantemente obstaculizada con el pretexto del secreto fiduciario. El gobierno federal y en particular la Secretaría de Hacienda han esgrimido este argumento en innumerables ocasiones para evitar el escrutinio público. (…) Hoy nadie quiere hablar más del Fobaproa ni de aquellos fideicomisos que, pese a haber sido fundados por altos funcionarios del gobierno, en muchas ocasiones han sido señalados como mecanismos utilizados para la defraudación fiscal. También parecería fuera de lugar empañar el bello discurso de la transparencia para hablar de los rescates carretero, azucarero o de los millonarios ingresos públicos que inundan las arcas privadas de los grandes monopolios de las telecomunicaciones a través de mecanismos no siempre caracterizados por conductas apegadas a la legalidad. (…) El caso del Fobaproa es un buen ejemplo de la maleabilidad a la que se pueden prestar los fideicomisos en nuestro país. Un fondo originalmente establecido para proteger a los ahorradores de instituciones financieras privadas, terminó por servir y socorrer a los banqueros privados precisamente a cuenta de los contribuyentes mexicanos, a quienes les fue cargado el peso del enorme costo fiscal”.
Además, los casos de Integradora de Servicios Operativos (ISOSA, hoy se llama “Fideicomiso Público para Administrar la Contraprestación del artículo 16 de la Ley Aduanera, FACLA), el Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (con un “amplio repertorio de irregularidades y violaciones a distintas leyes”), los diversos fideicomisos establecidos por los poderes Judicial y Legislativo y el Fideicomiso para Apoyar el Cambio de Administración del Ejecutivo federal (150 millones de pesos a Calderón), que “ejemplifican el uso del secreto fiduciario y estratagemas legales para mantener la opacidad gubernamental en la administración de recursos del erario”.
Qué decir de los varios fideicomisos que soportan prestaciones de lujo para los ministros de la Corte, “llegando al extremo de utilizar esos recursos (públicos) para el pago de sus pensiones, servicios médicos de sus familias y hasta el mantenimiento de sus viviendas (seguros contra riesgos, gastos de mantenimiento, pago del predial, consumo de agua, teléfono, electricidad y gas, así como para la creación de un fondo para la compra de casas nuevas para jueces y magistrados)”.
Entonces, ¿dónde está el “boquete” en las finanzas nacionales?
Las rebanadas del pastel
¡Atrás, ciudadanos léperos y osados! ¿Cómo amenazan con anular su voto para defenestrar a la sacrosanta clase política? ¡Con lo resultona que ha salido! Y si los eficientes partidos políticos quieren contar, que no cuenten con el mío.
cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx
lunes, junio 01, 2009
Movilización Social para el Verdadero Cambio en México
La Jornada
Abstencionismo y movimiento social
John M. Ackerman
Estrictamente hablando, el acto de votar es irracional, es más un acto de fe que un cálculo pragmático. Por muy cerradas que se hayan vuelto las competencias electorales en los últimos años, es casi imposible que las elecciones masivas se decidan por un voto. Estadísticamente, la boleta que usted, su vecino o un servidor depositemos en la urna electoral tiene nulas posibilidades de incidir en el resultado final de la elección.
Pero exactamente lo mismo se aplica a la anulación del voto. Un voto en blanco tiene mínimas probabilidades de impactar el desenlace de la elección. Un voto en blanco tampoco será contabilizado como un voto de protesta debido a la total opacidad respecto del contenido de los votos nulos que exige nuestra legislación electoral. El ilegal e inmoral rechazo del acceso ciudadano a las boletas también asegura que el tamaño real de la anulación activa se mantenga en secreto.
El airado intercambio entre los que abogan por la anulación del voto y los que defienden el ejercicio del sufragio es un debate falso. La triste realidad es que, dado el sistema electoral que actualmente tenemos, las acciones individuales simplemente no cuentan.
Lo verdaderamente importante no es lo que hagamos en solitario y en secreto dentro de la casilla electoral, sino lo que nos atrevamos a expresar en colectivo en las plazas y foros públicos. Si lo que queremos es cambiar la cultura política del país, los ciudadanos tenemos que construir una alternativa independiente que de una vez por todas obligue a las autoridades a rendir cuentas y a responder a nuestras demandas.
Una de las lecciones más evidentes de las últimas décadas es que las reformas significativas no surgen de la buena voluntad de los políticos, sino que se construyen a través de vigorosos movimientos sociales. La reforma política de 1996 fue el resultado directo del levantamiento armado en Chiapas y la acción política del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La reforma electoral de 2007 y las modificaciones a la reforma petrolera de 2008 son victorias atribuibles a la acción ciudadana y política encabezada por Andrés Manuel López Obrador.
A pesar de la desinformación generada a través los principales medios electrónicos, el pueblo mexicano es muy inteligente y cuando entra en acción de manera colectiva tiene el potencial de impactar directamente en el desarrollo de la política nacional.
Sin embargo, falta articular un movimiento social independiente y dinámico que revitalice nuestra fallida democracia. En particular los jóvenes tendrían que asumir un liderazgo central en esta nueva etapa de la vida política del país. La renovación generacional de la política es una tarea impostergable. Los representantes políticos, cívicos, intelectuales y periodistas que típicamente encabezan estos esfuerzos deben entender que el país reclama un relevo generacional que permita el florecimiento de nuevas ideas y nuevos voceros del movimiento democrático nacional.
Los movimientos estudiantiles de 1968 y 1986, así como los primeros años del movimiento zapatista iniciado en 1994, son ejemplos históricos de lo que una juventud movilizada y consciente es capaz de lograr. Quizás en esta ocasión sean los jóvenes militantes de la contracultura los que nos enseñen el camino hacia una nueva forma de hacer política. O tal vez los jóvenes rechazados de las escuelas públicas encontrarán la forma de organizarse para demandar un cambio estructural al sistema de desarrollo excluyente que predomina en el país.
No sabemos de dónde surgirá la esperanza en este momento tan crítico y desolador del desarrollo de nuestra nación. Pero lo que sí queda claro es que el reto más importante es escuchar atentamente las inquietudes sociales y encontrar maneras de movilizar y canalizar la frustración social. Los movimientos sociales no surgen solos, pero tampoco se generan por decreto.
El descontento ciudadano es un hecho. Lo que falta es la conversión de la desesperación pasiva en un plan de acción concreto para la renovación política del país.
La televisión y los poderes fácticos apuestan al desencanto ciudadano y a las reacciones individualizadas ante las crisis política, económica y social. Para estos actores, el abstencionismo sería la perfecta válvula de escape para la frustración creciente del pueblo mexicano. Pero lo que realmente pondría a temblar a un sistema tan corrupto e injusto como el que nos gobierna no es la protesta silenciosa dentro de la casilla electoral, sino la toma del espacio público por una nueva generación harta del engaño y la mentira.
http://www.johnackerman.blogspot.com
Abstencionismo y movimiento social
John M. Ackerman
Estrictamente hablando, el acto de votar es irracional, es más un acto de fe que un cálculo pragmático. Por muy cerradas que se hayan vuelto las competencias electorales en los últimos años, es casi imposible que las elecciones masivas se decidan por un voto. Estadísticamente, la boleta que usted, su vecino o un servidor depositemos en la urna electoral tiene nulas posibilidades de incidir en el resultado final de la elección.
Pero exactamente lo mismo se aplica a la anulación del voto. Un voto en blanco tiene mínimas probabilidades de impactar el desenlace de la elección. Un voto en blanco tampoco será contabilizado como un voto de protesta debido a la total opacidad respecto del contenido de los votos nulos que exige nuestra legislación electoral. El ilegal e inmoral rechazo del acceso ciudadano a las boletas también asegura que el tamaño real de la anulación activa se mantenga en secreto.
El airado intercambio entre los que abogan por la anulación del voto y los que defienden el ejercicio del sufragio es un debate falso. La triste realidad es que, dado el sistema electoral que actualmente tenemos, las acciones individuales simplemente no cuentan.
Lo verdaderamente importante no es lo que hagamos en solitario y en secreto dentro de la casilla electoral, sino lo que nos atrevamos a expresar en colectivo en las plazas y foros públicos. Si lo que queremos es cambiar la cultura política del país, los ciudadanos tenemos que construir una alternativa independiente que de una vez por todas obligue a las autoridades a rendir cuentas y a responder a nuestras demandas.
Una de las lecciones más evidentes de las últimas décadas es que las reformas significativas no surgen de la buena voluntad de los políticos, sino que se construyen a través de vigorosos movimientos sociales. La reforma política de 1996 fue el resultado directo del levantamiento armado en Chiapas y la acción política del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La reforma electoral de 2007 y las modificaciones a la reforma petrolera de 2008 son victorias atribuibles a la acción ciudadana y política encabezada por Andrés Manuel López Obrador.
A pesar de la desinformación generada a través los principales medios electrónicos, el pueblo mexicano es muy inteligente y cuando entra en acción de manera colectiva tiene el potencial de impactar directamente en el desarrollo de la política nacional.
Sin embargo, falta articular un movimiento social independiente y dinámico que revitalice nuestra fallida democracia. En particular los jóvenes tendrían que asumir un liderazgo central en esta nueva etapa de la vida política del país. La renovación generacional de la política es una tarea impostergable. Los representantes políticos, cívicos, intelectuales y periodistas que típicamente encabezan estos esfuerzos deben entender que el país reclama un relevo generacional que permita el florecimiento de nuevas ideas y nuevos voceros del movimiento democrático nacional.
Los movimientos estudiantiles de 1968 y 1986, así como los primeros años del movimiento zapatista iniciado en 1994, son ejemplos históricos de lo que una juventud movilizada y consciente es capaz de lograr. Quizás en esta ocasión sean los jóvenes militantes de la contracultura los que nos enseñen el camino hacia una nueva forma de hacer política. O tal vez los jóvenes rechazados de las escuelas públicas encontrarán la forma de organizarse para demandar un cambio estructural al sistema de desarrollo excluyente que predomina en el país.
No sabemos de dónde surgirá la esperanza en este momento tan crítico y desolador del desarrollo de nuestra nación. Pero lo que sí queda claro es que el reto más importante es escuchar atentamente las inquietudes sociales y encontrar maneras de movilizar y canalizar la frustración social. Los movimientos sociales no surgen solos, pero tampoco se generan por decreto.
El descontento ciudadano es un hecho. Lo que falta es la conversión de la desesperación pasiva en un plan de acción concreto para la renovación política del país.
La televisión y los poderes fácticos apuestan al desencanto ciudadano y a las reacciones individualizadas ante las crisis política, económica y social. Para estos actores, el abstencionismo sería la perfecta válvula de escape para la frustración creciente del pueblo mexicano. Pero lo que realmente pondría a temblar a un sistema tan corrupto e injusto como el que nos gobierna no es la protesta silenciosa dentro de la casilla electoral, sino la toma del espacio público por una nueva generación harta del engaño y la mentira.
http://www.johnackerman.blogspot.com
jueves, mayo 28, 2009
México. Virus y más virus.
Especialistas universitarios analizan los resultados de investigaciones de las cepas
El genoma de la influenza humana tiene un acelerado proceso de innovación biológica
Emir Olivares Alonso
El virus A/H1N1 causante de la influenza humana evoluciona con una enorme rapidez, por lo que se debe estar alerta ante la resistencia que puede desarrollar a los antivirales, aseguró Antonio Lazcano, investigador de la Facultad de Ciencias (FC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Recomendó al sector salud brindar atención inmediata y estudiar a los pacientes en los que detectaran una mutación del virus y muestren resistencia a los medicamentos.
Durante la mesa redonda Virus A/H1N1 y epidemia, un análisis evolutivo, especialistas universitarios informaron que han realizado estudios de estas cepas en los casos que se presentaron en México con el propósito de conocer la manera en que ha evolucionado el microorganismo y estimar hacia dónde podría hacerlo.
Lazcano afirmó que los pasados gobiernos priístas y los dos panistas “han desmantelando” instituciones científicas claves para el país ante la falta de interés y recursos.
Destrucción de centros
“En el país se ha ido desmantelando la investigación, el PRI y el PAN han destruido centros de excelencia. Por ejemplo, hace unos años el Instituto Mexicano del Petróleo era un referente; el Colegio de Posgraduados ahora está en huelga, pero en su momento generó la investigación agrícola del país. El Estado mexicano, con la sociedad como cómplice pasiva, ha desmantelado una serie de institutos fundamentales para México.”
Durante su ponencia, el investigador de la FC realizó un análisis del nuevo patógeno desde una óptica biológica y no epidemiológica. Indicó que el virus de la influenza humana es la “muestra apabullante” de la visión darwinista. “Cuando se estudia el genoma de este virus se demuestra un proceso de innovación biológica. El virus A/H1N1 es el resultado de la combinación de varios que, a su vez, son resultado de otra combinación.”
Indicó que este patógeno se relaciona con el ácido ribonucleico (ARN) del organismo, por lo que su evolución es cuando menos un millón de veces más rápida que si se tratara de un virus de ADN.
Lazcano hizo un balance del nivel de infectología de diveros tipos de virus entre los humanos. Resaltó que el de la rabia se transmite de mamíferos a humanos, pero “en raras ocasiones un hombre infecta a otro”. Sobe el virus del ébola, con muy elevado nivel de mortandad, que se presenta entre animales y en ocasiones en humanos, la transmisión entre estos últimos es difícil debido a que quien se contagia muere rápidamente y no hay tiempo de infección entre la especie.
“En el dengue el virus puede brincar de animales a humanos, podemos tener infección entre los humanos y el virus eventualmente va a morir porque no es tan eficiente su transmisión entre nosotros. Y finalmente el VHI/sida, que se trasmitió de primates a humanos, y ahora el contagio es exclusivamente entre nuestra especie, lo que lo ha convertido en una epidemia de alcances mundiales que todos conocemos”.
El especialista refirió que al examinar desde la óptica biológica el virus de la influenza, “lo primero que salta a la vista es que estamos contendiendo con una entidad biológica que es una quimera, es decir, que tiene distintos orígenes; no sólo tenemos un virus con componentes de cerdo, aves y humanos que puede afectar a estos últimos, sino que también sabemos que hay casos de cerdos infectados por humanos”.
En su turno, Susana Magallón, del Instituto de Biología de la UNAM, indicó que las muertes que se presentaron en el país debido a la epidemia de influenza se debieron probablemente a la cultura de automedicación que se presenta en la mayoría de los ciudadanos, la cual es resultado de la pobreza, falta de tiempo para asistir al sistema público de salud, “del que a veces se sale más enfermo de lo que se entra”.
Ambos investigadores forman parte del Grupo de Análisis Evolutivo del Virus de la Influenza, en el que participan especialistas de diversas instituciones académicas y de salud, quienes de manera voluntaria han analizado al nuevo patógeno desde cada una de sus áreas sin apoyo institucional.
El genoma de la influenza humana tiene un acelerado proceso de innovación biológica
Emir Olivares Alonso
El virus A/H1N1 causante de la influenza humana evoluciona con una enorme rapidez, por lo que se debe estar alerta ante la resistencia que puede desarrollar a los antivirales, aseguró Antonio Lazcano, investigador de la Facultad de Ciencias (FC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Recomendó al sector salud brindar atención inmediata y estudiar a los pacientes en los que detectaran una mutación del virus y muestren resistencia a los medicamentos.
Durante la mesa redonda Virus A/H1N1 y epidemia, un análisis evolutivo, especialistas universitarios informaron que han realizado estudios de estas cepas en los casos que se presentaron en México con el propósito de conocer la manera en que ha evolucionado el microorganismo y estimar hacia dónde podría hacerlo.
Lazcano afirmó que los pasados gobiernos priístas y los dos panistas “han desmantelando” instituciones científicas claves para el país ante la falta de interés y recursos.
Destrucción de centros
“En el país se ha ido desmantelando la investigación, el PRI y el PAN han destruido centros de excelencia. Por ejemplo, hace unos años el Instituto Mexicano del Petróleo era un referente; el Colegio de Posgraduados ahora está en huelga, pero en su momento generó la investigación agrícola del país. El Estado mexicano, con la sociedad como cómplice pasiva, ha desmantelado una serie de institutos fundamentales para México.”
Durante su ponencia, el investigador de la FC realizó un análisis del nuevo patógeno desde una óptica biológica y no epidemiológica. Indicó que el virus de la influenza humana es la “muestra apabullante” de la visión darwinista. “Cuando se estudia el genoma de este virus se demuestra un proceso de innovación biológica. El virus A/H1N1 es el resultado de la combinación de varios que, a su vez, son resultado de otra combinación.”
Indicó que este patógeno se relaciona con el ácido ribonucleico (ARN) del organismo, por lo que su evolución es cuando menos un millón de veces más rápida que si se tratara de un virus de ADN.
Lazcano hizo un balance del nivel de infectología de diveros tipos de virus entre los humanos. Resaltó que el de la rabia se transmite de mamíferos a humanos, pero “en raras ocasiones un hombre infecta a otro”. Sobe el virus del ébola, con muy elevado nivel de mortandad, que se presenta entre animales y en ocasiones en humanos, la transmisión entre estos últimos es difícil debido a que quien se contagia muere rápidamente y no hay tiempo de infección entre la especie.
“En el dengue el virus puede brincar de animales a humanos, podemos tener infección entre los humanos y el virus eventualmente va a morir porque no es tan eficiente su transmisión entre nosotros. Y finalmente el VHI/sida, que se trasmitió de primates a humanos, y ahora el contagio es exclusivamente entre nuestra especie, lo que lo ha convertido en una epidemia de alcances mundiales que todos conocemos”.
El especialista refirió que al examinar desde la óptica biológica el virus de la influenza, “lo primero que salta a la vista es que estamos contendiendo con una entidad biológica que es una quimera, es decir, que tiene distintos orígenes; no sólo tenemos un virus con componentes de cerdo, aves y humanos que puede afectar a estos últimos, sino que también sabemos que hay casos de cerdos infectados por humanos”.
En su turno, Susana Magallón, del Instituto de Biología de la UNAM, indicó que las muertes que se presentaron en el país debido a la epidemia de influenza se debieron probablemente a la cultura de automedicación que se presenta en la mayoría de los ciudadanos, la cual es resultado de la pobreza, falta de tiempo para asistir al sistema público de salud, “del que a veces se sale más enfermo de lo que se entra”.
Ambos investigadores forman parte del Grupo de Análisis Evolutivo del Virus de la Influenza, en el que participan especialistas de diversas instituciones académicas y de salud, quienes de manera voluntaria han analizado al nuevo patógeno desde cada una de sus áreas sin apoyo institucional.
domingo, mayo 24, 2009
"Las estrategias partidistas"
La Jornada
Las estrategias partidistas
Arnaldo Córdova
Si uno atiende a la percepción general que se tiene de las elecciones en curso o a lo que los propios partidos estiman acerca de ellas, no podría por más de concluir que estamos a la vista de unos comicios que se pintan ya como un auténtico muladar y una prueba más del fracaso inminente de la democracia en nuestro país. Debo decir que estas elecciones no tienen nada de especial, si bien tienen, como todas, sus particularidades. Y es de éstas, curiosamente, de las que casi nadie habla. Todo mundo hace vaticinios como si sus resultados ya estuvieran cantados y decididos.
Como todas las justas electorales en el mundo, éstas se están presentando como un show y sus protagonistas se mueven en su lógica. Los grandes partidos, representando una batalla encarnizada entre ellos que sólo busca ocultar las coincidencias entre los mismos y sus complicidades que, cuando se muestran, dan náusea. Ciertamente, no puede decirse que la agresividad del PAN con los priístas sea sólo simulación. Ellos son aliados y socios en el poder del Estado y eso aparece cada vez más claro. Pareciera, por lo tanto, que los panistas no se miden y se están lanzando a fondo, mientras que la timidez y la zorrillez con la que responde el PRI deja perplejos. Es como si, de pronto, los priístas se sintieran sorprendidos por la virulencia de la embestida de sus aliados.
Hay que insistir en que la lucha es real. Son socios pero cada uno busca tener una tajada mayor de la que ahora tiene o, simplemente, conservar la que ya tiene. El PAN ha dado los mejores argumentos: los priístas, por lo regular, se hacen tontos cuando el presidente panista más necesita de su apoyo y complicidad. Ellos se lo regatean y tratan de poner un precio cada vez más alto. Por eso reciben golpes cada vez más contundentes. Pero la alianza entre ellos llegó para permanecer. Las elecciones son la ocasión para redefinir algunos términos de la misma y los malos modos y los golpes a mansalva son un ingrediente indispensable y ambos lo saben y lo asimilan. Por ello parece que los priístas son los más desubicados. Como que no acaban de entender cuál será el mejor modo de responder a los ataques.
Entre las muchas dimensiones que adquiere el asunto hay una que parece clave: los dos aliados, panistas y priístas, le están jugando a ser los dos mayores protagonistas de la contienda, dominar el escenario de modo que los demás, incluido el PRD, ni siquiera se noten. Lo están logrando, sobre todo porque la actual dirección nacional del PRD es totalmente inepta para entender lo que es ese escenario y actúa como si los otros dos se estuvieran dividiendo un pastel del que ella también quiere ser partícipe. Veremos mucho más de ese enfrentamiento entre los sectores derechistas que ejercen el verdadero poder político. Más golpes bajos, más revelaciones sensacionalistas, más traiciones y felonías y, desde luego, la elaboración de entendimientos por debajo que luego plasmarán en políticas de gobierno, cuando se sepa qué ganó cada quien al final de la contienda.
Todo mundo le puede saber a los priístas sus porquerías y sus bajezas, en gran parte, porque se han vuelto duchos en balconearse ellos mismos, como se ha podido ver recientemente con los ex presidentes. También está el hecho de que, pese a que el PRD parece ser el prototipo, si hay en México un partido de tribus y cenáculos de poder, ese es el PRI. Siempre lo fue, en realidad, pero antes lo cohesionaba el poder presidencial. Ahora aparece en su naturaleza primigenia y original, como cuando lo fundó Calles. Si los priístas aparecen incapaces de responder como un todo a las diatribas del PAN, se debe a que cada grupo dentro del mismo tiene intereses propios a los que responder. Los panistas ya lo saben y se aprovechan muy bien de ello.
Resulta muy fácil hacer política cuando se tiene el poder del Estado, aunque deba compartirse con otro. Esa es la mayor ventaja de los panistas. Y el régimen presidencialista que sigue incólume les permite batear por muchos rumbos. El monaguillo que preside el PAN puede vomitar los peores improperios con el visto bueno de su jefe, que es el Presidente, pero éste, como con el PRI en el gobierno, no asume ninguna responsabilidad, aun cuando todo mundo sabe que es él el que dicta la línea (para eso lo puso ahí). A veces se piensa que los panistas están atacando al PRI porque se supone que éste lleva las de ganar en las próximas elecciones. La verdad parece ser que con ello salen ganando los dos partidos, porque esa lucha, aparentemente encarnizada, les sirve a ambos para afianzarse en la opinión pública como los dos únicos posibles triunfadores.
La derecha más obscena domina en la cabeza de ambos partidos. Creo que Beatriz Paredes ya no sabe ni a qué jugarle porque ya ni siquiera debe entender en dónde vive. Esa derecha está por sobre las elecciones y sus cochupos los hace sin necesidad de que los ciudadanos puedan decir nada. Los partidos pueden hacerse trizas y no pasa nada. Lo que se tiene de mira es la continuidad de su hegemonía y que ésta quede asegurada mientras no aparezca en el horizonte una fuerza que sea capaz de disputarle verdaderamente el poder. Podría aventurarse, incluso, que la derecha ya sabe cómo va a ser su próximo gobierno (y no sólo en 2009, sino también en 2012). Difícilmente podría decirse que esa alternativa la represente hoy la actual dirigencia del PRD. Simplemente no tiene con qué.
En un país tan radicalmente dividido entre derecha e izquierda, sin un centro que pudiera conciliar (los chuchos parecen pretender jugar ese rol, pero creo que ni siquiera saben de qué se trata), la única alternativa de verdadera izquierda es el movimiento cívico lopezobradorista. Y por varias razones. La primera de todas es que es una fuerza de masas, de ideas y de programa (los que lo dudan deberían poner un poco de atención a nuestras propuestas), cohesionadora de la izquierda, institucional, respetuosa de la legalidad y defensora de la Constitución. El movimiento es el único que enfrenta a la derecha dueña del poder. Está participando en la lucha electoral (a favor de la izquierda) y es partidario de luchar por el voto ciudadano como una fuerza renovadora de la política nacional. Muchos en el PRD lo entienden y lo comparten.
Para mí, además, hay una razón muy personal: en el PRD jamás encontré ni, mucho menos, se me dio un lugar para poder actuar por todo aquello en lo que creo. Ahora sé que estoy actuando, con lo que soy y con lo que puedo contribuir a los demás. Hay un liderazgo que me hace sentir que aprovecha lo que sé hacer y a veces toma en cuenta lo que pienso y lo que propongo.
Las estrategias partidistas
Arnaldo Córdova
Si uno atiende a la percepción general que se tiene de las elecciones en curso o a lo que los propios partidos estiman acerca de ellas, no podría por más de concluir que estamos a la vista de unos comicios que se pintan ya como un auténtico muladar y una prueba más del fracaso inminente de la democracia en nuestro país. Debo decir que estas elecciones no tienen nada de especial, si bien tienen, como todas, sus particularidades. Y es de éstas, curiosamente, de las que casi nadie habla. Todo mundo hace vaticinios como si sus resultados ya estuvieran cantados y decididos.
Como todas las justas electorales en el mundo, éstas se están presentando como un show y sus protagonistas se mueven en su lógica. Los grandes partidos, representando una batalla encarnizada entre ellos que sólo busca ocultar las coincidencias entre los mismos y sus complicidades que, cuando se muestran, dan náusea. Ciertamente, no puede decirse que la agresividad del PAN con los priístas sea sólo simulación. Ellos son aliados y socios en el poder del Estado y eso aparece cada vez más claro. Pareciera, por lo tanto, que los panistas no se miden y se están lanzando a fondo, mientras que la timidez y la zorrillez con la que responde el PRI deja perplejos. Es como si, de pronto, los priístas se sintieran sorprendidos por la virulencia de la embestida de sus aliados.
Hay que insistir en que la lucha es real. Son socios pero cada uno busca tener una tajada mayor de la que ahora tiene o, simplemente, conservar la que ya tiene. El PAN ha dado los mejores argumentos: los priístas, por lo regular, se hacen tontos cuando el presidente panista más necesita de su apoyo y complicidad. Ellos se lo regatean y tratan de poner un precio cada vez más alto. Por eso reciben golpes cada vez más contundentes. Pero la alianza entre ellos llegó para permanecer. Las elecciones son la ocasión para redefinir algunos términos de la misma y los malos modos y los golpes a mansalva son un ingrediente indispensable y ambos lo saben y lo asimilan. Por ello parece que los priístas son los más desubicados. Como que no acaban de entender cuál será el mejor modo de responder a los ataques.
Entre las muchas dimensiones que adquiere el asunto hay una que parece clave: los dos aliados, panistas y priístas, le están jugando a ser los dos mayores protagonistas de la contienda, dominar el escenario de modo que los demás, incluido el PRD, ni siquiera se noten. Lo están logrando, sobre todo porque la actual dirección nacional del PRD es totalmente inepta para entender lo que es ese escenario y actúa como si los otros dos se estuvieran dividiendo un pastel del que ella también quiere ser partícipe. Veremos mucho más de ese enfrentamiento entre los sectores derechistas que ejercen el verdadero poder político. Más golpes bajos, más revelaciones sensacionalistas, más traiciones y felonías y, desde luego, la elaboración de entendimientos por debajo que luego plasmarán en políticas de gobierno, cuando se sepa qué ganó cada quien al final de la contienda.
Todo mundo le puede saber a los priístas sus porquerías y sus bajezas, en gran parte, porque se han vuelto duchos en balconearse ellos mismos, como se ha podido ver recientemente con los ex presidentes. También está el hecho de que, pese a que el PRD parece ser el prototipo, si hay en México un partido de tribus y cenáculos de poder, ese es el PRI. Siempre lo fue, en realidad, pero antes lo cohesionaba el poder presidencial. Ahora aparece en su naturaleza primigenia y original, como cuando lo fundó Calles. Si los priístas aparecen incapaces de responder como un todo a las diatribas del PAN, se debe a que cada grupo dentro del mismo tiene intereses propios a los que responder. Los panistas ya lo saben y se aprovechan muy bien de ello.
Resulta muy fácil hacer política cuando se tiene el poder del Estado, aunque deba compartirse con otro. Esa es la mayor ventaja de los panistas. Y el régimen presidencialista que sigue incólume les permite batear por muchos rumbos. El monaguillo que preside el PAN puede vomitar los peores improperios con el visto bueno de su jefe, que es el Presidente, pero éste, como con el PRI en el gobierno, no asume ninguna responsabilidad, aun cuando todo mundo sabe que es él el que dicta la línea (para eso lo puso ahí). A veces se piensa que los panistas están atacando al PRI porque se supone que éste lleva las de ganar en las próximas elecciones. La verdad parece ser que con ello salen ganando los dos partidos, porque esa lucha, aparentemente encarnizada, les sirve a ambos para afianzarse en la opinión pública como los dos únicos posibles triunfadores.
La derecha más obscena domina en la cabeza de ambos partidos. Creo que Beatriz Paredes ya no sabe ni a qué jugarle porque ya ni siquiera debe entender en dónde vive. Esa derecha está por sobre las elecciones y sus cochupos los hace sin necesidad de que los ciudadanos puedan decir nada. Los partidos pueden hacerse trizas y no pasa nada. Lo que se tiene de mira es la continuidad de su hegemonía y que ésta quede asegurada mientras no aparezca en el horizonte una fuerza que sea capaz de disputarle verdaderamente el poder. Podría aventurarse, incluso, que la derecha ya sabe cómo va a ser su próximo gobierno (y no sólo en 2009, sino también en 2012). Difícilmente podría decirse que esa alternativa la represente hoy la actual dirigencia del PRD. Simplemente no tiene con qué.
En un país tan radicalmente dividido entre derecha e izquierda, sin un centro que pudiera conciliar (los chuchos parecen pretender jugar ese rol, pero creo que ni siquiera saben de qué se trata), la única alternativa de verdadera izquierda es el movimiento cívico lopezobradorista. Y por varias razones. La primera de todas es que es una fuerza de masas, de ideas y de programa (los que lo dudan deberían poner un poco de atención a nuestras propuestas), cohesionadora de la izquierda, institucional, respetuosa de la legalidad y defensora de la Constitución. El movimiento es el único que enfrenta a la derecha dueña del poder. Está participando en la lucha electoral (a favor de la izquierda) y es partidario de luchar por el voto ciudadano como una fuerza renovadora de la política nacional. Muchos en el PRD lo entienden y lo comparten.
Para mí, además, hay una razón muy personal: en el PRD jamás encontré ni, mucho menos, se me dio un lugar para poder actuar por todo aquello en lo que creo. Ahora sé que estoy actuando, con lo que soy y con lo que puedo contribuir a los demás. Hay un liderazgo que me hace sentir que aprovecha lo que sé hacer y a veces toma en cuenta lo que pienso y lo que propongo.
lunes, mayo 18, 2009
"Influenza, recesión y teoría del shock"
La Jornada
Influenza, recesión y teoría del shock
Carlos Fazio
Durante el pasado cuarto de siglo, México ha sido considerado un laboratorio de la mundialización neoliberal. País tercermundista, tierra de pobres hambrientos, desde la fraudulenta imposición de Felipe Calderón se sumaron la guerra” y las muertes violentas en clave ascendente, y ahora llegó el flu mexicano, rebautizado por razones de imagen política como virus A/H1N1.
Hoy que la crisis sanitaria desapareció de los medios de difusión masiva con la misma celeridad con la que había llegado, algunas cosas van quedando claras. Por ejemplo, que luego de dos semanas de una demagogia oficial atemorizante y de saturación, a ratos triunfalista o chauvinista, que incluyó la manipulación de cifras, el engaño, la distorsión informativa y una campaña de rumores apocalípticos, afloró, bajo la influenza, el miedo. Un miedo pánico paralizador, fragmentador, desmovilizador de toda acción colectiva y de la solidaridad social.
Con el apoyo de las principales cadenas de radio y televisión bajo control monopólico, que en la coyuntura volvieron a actuar como dispositivo de poder de la actual estructura de dominación de clase, el gobierno logró sacar a millones de mexicanos del espacio público y los acuarteló en sus casas, presas pasivas del duopolio televisivo y sus papagayos. En otra clara acción de terrorismo mediático, los forjadores de opinión volvieron a sembrar alarmismo, temor y desolación, y ayudaron a construir en el imaginario colectivo la idea de un nuevo enemigo devastador oculto.
En ese ambiente manufacturado, la “dictadura sanitaria” de Calderón –como la llamó uno de sus apologistas– logró cuajar de facto, sin aprobación del Congreso (en abierta violación del artículo 29 constitucional), sin toque de queda formal ni tanques en las calles, una extraordinaria experiencia de control de población y disciplinamiento social. Entre otras medidas, el Estado de excepción sin fecha de caducidad decretado por Calderón permite el allanamiento de morada por la policía y el ejército, sin orden de cateo de alguna autoridad judicial, en flagrante violación de las garantías individuales.
Con el paso de los días y nuevas informaciones de especialistas y gobiernos extranjeros queda la sensación de que Calderón y su entorno exageraron la reacción a la influenza, y en un exceso de ortodoxia con la medicina amarga dieron otro golpe brutal al aparato productivo. Y ahora que se vuelve a la “normalidad” por decreto y reaparece la devastadora crisis económica global que ha sumido en la pobreza y el paro a millones de hombres y mujeres concretos, el saldo, en México, es el reforzamiento, desde arriba, en clave de lenguaje de guerra, de la violencia y el miedo, dos núcleos duros explotados por los medios para generar más inseguridad y fragmentación social.
Superada la crisis epidemiológica y sanitaria, tras el anuncio oficial de que pese a los “programas contracíclicos” gubernamentales México ya había entrado en recesión luego de dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo –información que se retrasó de manera deliberada–, se consolida el escenario propicio para la “teoría del shock”.
Creada por el monetarista Milton Friedman, padre de los Chicago boys que introdujeron a sangre y fuego el neoliberalismo en el cono sur en los años 70, dicha doctrina es la historia no oficial del “libre mercado”. Un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein identifica como el “capitalismo del desastre”. Se basa en la aplicación de eventos violentos o traumáticos para infundir miedo, temor y pánico a los individuos, con el fin de debilitarlos y doblegarlos, y, en el contexto de la crisis, introducir impopulares medidas de choque económico, que pueden llegar acompañadas de represión en un estado de excepción.
El virus A/H1N1 existe. Su epicentro fue Perote, Veracruz, y el gobierno lo ocultó. Pero como dice el epidemiólogo Marc Siegel, el virus más poderoso es el miedo. Por otra parte, más allá de teorías comparativas, todos esos elementos de la doctrina del shock están presentes en México. Incluida la “terapia de choque económico”, según las palabras utilizadas la semana pasada en Estados Unidos por el titular de Hacienda, Agustín Carstens. Ante el Consejo de las Américas, en presencia de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el secretario dijo que “la terapia de choque funcionó” durante la emergencia del flu mexicano, y que el gobierno prepara “reformas estructurales adicionales” para la segunda parte del año.
A confesión de parte, relevo de pruebas. Después de las elecciones de julio –otros comicios de miedo– vendrá lo peor. Incluido, tal vez, un oportuno rebrote del virus A/H1N1. Nuestro Al Qaeda de ocasión. Habrá que ver cuánto de ese miedo nocivo que ha sido inoculado desde las instancias oficiales a través de los medios, se quedará en el fondo de la sensibilidad social y por cuánto tiempo. Es difícil saberlo ahora.
No obstante, a pesar de la fatalidad inducida en la hora, existen opciones para desplazar la guerra mediática manipuladora reproductora de la ideología dominante y llevarla al terreno de lo público. A los espacios comunes, a la calle, los parques, los foros abiertos y las universidades. Y, como dice Robinson Salazar, dado que el verdadero pavor reside en la subjetividad de los que mandan –en los grandes financistas, banqueros, empresarios y sus administradores de turno–, temerosos de la movilización popular y los sujetos rebeldes y libertarios, la mejor estrategia para romper con las ataduras mediáticas y los espantos engañosos de moda son la contrainformación, la organización y la participación, con un sentido de cambio profundo de las injustas estructuras. Por cierto, ¿qué habrá querido decir Fidel Castro con eso de que Calderón suspendió un viaje que ya había suspendido?
Influenza, recesión y teoría del shock
Carlos Fazio
Durante el pasado cuarto de siglo, México ha sido considerado un laboratorio de la mundialización neoliberal. País tercermundista, tierra de pobres hambrientos, desde la fraudulenta imposición de Felipe Calderón se sumaron la guerra” y las muertes violentas en clave ascendente, y ahora llegó el flu mexicano, rebautizado por razones de imagen política como virus A/H1N1.
Hoy que la crisis sanitaria desapareció de los medios de difusión masiva con la misma celeridad con la que había llegado, algunas cosas van quedando claras. Por ejemplo, que luego de dos semanas de una demagogia oficial atemorizante y de saturación, a ratos triunfalista o chauvinista, que incluyó la manipulación de cifras, el engaño, la distorsión informativa y una campaña de rumores apocalípticos, afloró, bajo la influenza, el miedo. Un miedo pánico paralizador, fragmentador, desmovilizador de toda acción colectiva y de la solidaridad social.
Con el apoyo de las principales cadenas de radio y televisión bajo control monopólico, que en la coyuntura volvieron a actuar como dispositivo de poder de la actual estructura de dominación de clase, el gobierno logró sacar a millones de mexicanos del espacio público y los acuarteló en sus casas, presas pasivas del duopolio televisivo y sus papagayos. En otra clara acción de terrorismo mediático, los forjadores de opinión volvieron a sembrar alarmismo, temor y desolación, y ayudaron a construir en el imaginario colectivo la idea de un nuevo enemigo devastador oculto.
En ese ambiente manufacturado, la “dictadura sanitaria” de Calderón –como la llamó uno de sus apologistas– logró cuajar de facto, sin aprobación del Congreso (en abierta violación del artículo 29 constitucional), sin toque de queda formal ni tanques en las calles, una extraordinaria experiencia de control de población y disciplinamiento social. Entre otras medidas, el Estado de excepción sin fecha de caducidad decretado por Calderón permite el allanamiento de morada por la policía y el ejército, sin orden de cateo de alguna autoridad judicial, en flagrante violación de las garantías individuales.
Con el paso de los días y nuevas informaciones de especialistas y gobiernos extranjeros queda la sensación de que Calderón y su entorno exageraron la reacción a la influenza, y en un exceso de ortodoxia con la medicina amarga dieron otro golpe brutal al aparato productivo. Y ahora que se vuelve a la “normalidad” por decreto y reaparece la devastadora crisis económica global que ha sumido en la pobreza y el paro a millones de hombres y mujeres concretos, el saldo, en México, es el reforzamiento, desde arriba, en clave de lenguaje de guerra, de la violencia y el miedo, dos núcleos duros explotados por los medios para generar más inseguridad y fragmentación social.
Superada la crisis epidemiológica y sanitaria, tras el anuncio oficial de que pese a los “programas contracíclicos” gubernamentales México ya había entrado en recesión luego de dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo –información que se retrasó de manera deliberada–, se consolida el escenario propicio para la “teoría del shock”.
Creada por el monetarista Milton Friedman, padre de los Chicago boys que introdujeron a sangre y fuego el neoliberalismo en el cono sur en los años 70, dicha doctrina es la historia no oficial del “libre mercado”. Un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein identifica como el “capitalismo del desastre”. Se basa en la aplicación de eventos violentos o traumáticos para infundir miedo, temor y pánico a los individuos, con el fin de debilitarlos y doblegarlos, y, en el contexto de la crisis, introducir impopulares medidas de choque económico, que pueden llegar acompañadas de represión en un estado de excepción.
El virus A/H1N1 existe. Su epicentro fue Perote, Veracruz, y el gobierno lo ocultó. Pero como dice el epidemiólogo Marc Siegel, el virus más poderoso es el miedo. Por otra parte, más allá de teorías comparativas, todos esos elementos de la doctrina del shock están presentes en México. Incluida la “terapia de choque económico”, según las palabras utilizadas la semana pasada en Estados Unidos por el titular de Hacienda, Agustín Carstens. Ante el Consejo de las Américas, en presencia de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el secretario dijo que “la terapia de choque funcionó” durante la emergencia del flu mexicano, y que el gobierno prepara “reformas estructurales adicionales” para la segunda parte del año.
A confesión de parte, relevo de pruebas. Después de las elecciones de julio –otros comicios de miedo– vendrá lo peor. Incluido, tal vez, un oportuno rebrote del virus A/H1N1. Nuestro Al Qaeda de ocasión. Habrá que ver cuánto de ese miedo nocivo que ha sido inoculado desde las instancias oficiales a través de los medios, se quedará en el fondo de la sensibilidad social y por cuánto tiempo. Es difícil saberlo ahora.
No obstante, a pesar de la fatalidad inducida en la hora, existen opciones para desplazar la guerra mediática manipuladora reproductora de la ideología dominante y llevarla al terreno de lo público. A los espacios comunes, a la calle, los parques, los foros abiertos y las universidades. Y, como dice Robinson Salazar, dado que el verdadero pavor reside en la subjetividad de los que mandan –en los grandes financistas, banqueros, empresarios y sus administradores de turno–, temerosos de la movilización popular y los sujetos rebeldes y libertarios, la mejor estrategia para romper con las ataduras mediáticas y los espantos engañosos de moda son la contrainformación, la organización y la participación, con un sentido de cambio profundo de las injustas estructuras. Por cierto, ¿qué habrá querido decir Fidel Castro con eso de que Calderón suspendió un viaje que ya había suspendido?
domingo, mayo 17, 2009
No Hay Peor Lucha Que La Que No Se Hace.
El voto como la vía para el cambio
Arnaldo Córdova
Mientras los gobiernos derechistas (panistas, priístas y uno que otro llevado al poder por los votos de la izquierda) se revuelcan en el lodazal de la ineptitud, la imprevisión y la más rampante corrupción, el movimiento ciudadano lopezobradorista, por voz de su líder, refrenda que sigue fiel a la institucionalidad de la República, que respeta la legalidad, por la cual sigue dando mil batallas, y que sigue consciente de que el voto ciudadano es aún la vía para cambiar la vida pública. Mucho se han esforzado las derechas para hacer ver ante la opinión pública a López Obrador como un resentido y un subversor del orden institucional. Aquello de ¡Al diablo con sus instituciones!” fue un regalo que no han desaprovechado en ningún momento.
El camino elegido por López Obrador para levantar y sostener este gran movimiento cívico está todo sustentado en la fidelidad a las instituciones y al derecho vigente en este país. La vía pacífica para transformar una sociedad injusta está siempre presente en sus discursos y, por supuesto, nadie podría esperar que él anduviera cachondeando a los políticos corruptos que nos gobiernan ni ocultando las pillerías de toda laya que redundan en la ruina de nuestra economía, de la moral pública e, incluso, de la salud de la sociedad, como se ha visto ahora. Por supuesto que, en este último respecto, dijo que había un mal del que se estaba dando una imagen exagerada y desinformada. No negó que el mal existiera, sólo dijo que ni los mismos gobernantes sabían de qué se trataba, lo que está siendo muy bien documentado aquí y en el extranjero.
El Peje anda en campaña (electoral). ¡Claro que sí!, como todos los políticos de México. Y eso, ¿qué tiene de indecente? Dijo también que sólo apoyará a los candidatos de izquierda que tengan el consenso de todas las fuerzas políticas de ese signo y, cuando no, únicamente a quienes se identifican con el movimiento cívico que él encabeza. Sólo para los chuchos, que ya no saben dónde meter la cabeza o cómo atacar, siempre a mansalva, como es su estilo, eso puede ser reprobable. Quién sabe por qué ellos siempre le reprochan al líder el que en unos casos apoye a unos candidatos que no son del PRD (porque los de este partido son chuchos), mientras en otros apoya a candidatos del PRD (que no son de ese grupo). ¿Cómo pueden esperar que apoye a quienes antes lo descalificaron y que hoy son candidatos?
López Obrador llamó desde el inicio a la unidad de la izquierda en el ya muerto Frente Amplio Progresista. Fueron los chuchos los que se rajaron y pretendieron echar de la coalición al PT y a Convergencia. Todavía se recuerda la propuesta de Carlos Navarrete que planteaba la fusión de todos en el PRD. Un lindo modo de devorar a los pequeños. El Peje no iba a aceptar semejante patraña, sobre todo cuando esos partidos habían mostrado mayor fidelidad y solidaridad con el movimiento ciudadano. Esperaron el desenlace en las elecciones internas del PRD en el DF. No sólo perdieron. Fueron barridos. Y éste era uno de sus principales reductos. Arce y Círigo todavía andan dolientes, sin poder entender lo que les pasó. Que sus contrarios les hayan jugado con sus propias mañas no exonera su soberbia ni su estupidez política.
A toda esa tribu, que quiere ser la “izquierda moderna”, sólo le queda gozarse el botín que las instituciones electorales han puesto en sus manos hasta que los verdaderos perredistas puedan reconquistar su partido. López Obrador va a apoyar electoralmente a la verdadera izquierda y no a los traidores y éstos ya saben que están perdidos. El movimiento cívico se está educando electoralmente, está aprendiendo lo que puede y debe hacer. En su inmensa mayoría, sus integrantes no forman filas en ningún partido, pero su líder los ha convencido de que deben actuar electoralmente y, sobre todo, de que su voto es muy valioso, a pesar de los vicios del sistema y a pesar de las trampas que la derecha ha sembrado en un proceso que debería ser legal y apegado a la Constitución. Ellos ya saben a quién darán su voto y, lo más importante, ya no desconfían, ni menos, reniegan, de su calidad de ciudadanos.
La consigna, tan clara como el agua limpia, es: las elecciones son también la causa del pueblo en movimiento, porque aunque los dados estén cargados, las cartas estén marcadas y se tengan que padecer traiciones, la vía para cambiar la vida pública del país sigue siendo el voto de los ciudadanos y todos los integrantes del movimiento cívico son, antes que nada, ciudadanos responsables del destino de su nación. Eso lo dijo el Peje el sábado 9 de mayo en Nacajuca. Y reivindicó la fuerza de su movimiento: “hay millones en todo el país; algunos despiertan antes, otros después, pero en la historia de México nunca hubo tanta gente consciente de la necesidad de un cambio”.
Cuando se observa en los espots de los chuchos las tonterías que difunden, poniendo a dialogar al mayor de ellos con una niña, uno no puede por menos de pensar que la ordinariez más ramplona e ignara se ha apoderado de la dirección de un gran partido que ha experimentado un destino de verdad ingrato. Su actitud ante la campaña perredista en el DF lo demuestra todo. En un desplegado publicado el 11 del corriente mes,
Manuel Oropeza, secretario del partido en la entidad, denuncia la felonía de los chuchos al bombardear sin tino ni destino la campaña de los perredistas defeños. Pero no los acusa de nada, simplemente los invita a que se sienten a discutir por qué hacen lo que están haciendo: la inequidad en la distribución de tiempos en radio y televisión; aclarar por qué no se han transmitido los mensajes del PRD-DF; también los motivos por los cuales se niega la representación del partido en la Comisión de Radio y Televisión del IFE. Sólo eso.
Se ha llegado al exceso de pedir que se haga una encuesta en el DF para saber de la real representatividad del Peje entre la ciudadanía del DF. El PRD de la capital rechazó por estúpida esa pretensión. ¿Quieren saber cuál es la verdadera popularidad de López Obrador en el DF? ¿Por qué no se acercan a alguna de las grandes concentraciones que se hacen en la capital para que vean qué piensan los defeños del líder tabasqueño? Por supuesto que no lo hacen porque saben que sólo cosecharían el repudio generalizado.
El gobierno panista y los priístas tienen con qué combatir al movimiento cívico. Me pregunto qué es lo que tienen los traidores internos para siquiera intentarlo como lo andan haciendo.
Arnaldo Córdova
Mientras los gobiernos derechistas (panistas, priístas y uno que otro llevado al poder por los votos de la izquierda) se revuelcan en el lodazal de la ineptitud, la imprevisión y la más rampante corrupción, el movimiento ciudadano lopezobradorista, por voz de su líder, refrenda que sigue fiel a la institucionalidad de la República, que respeta la legalidad, por la cual sigue dando mil batallas, y que sigue consciente de que el voto ciudadano es aún la vía para cambiar la vida pública. Mucho se han esforzado las derechas para hacer ver ante la opinión pública a López Obrador como un resentido y un subversor del orden institucional. Aquello de ¡Al diablo con sus instituciones!” fue un regalo que no han desaprovechado en ningún momento.
El camino elegido por López Obrador para levantar y sostener este gran movimiento cívico está todo sustentado en la fidelidad a las instituciones y al derecho vigente en este país. La vía pacífica para transformar una sociedad injusta está siempre presente en sus discursos y, por supuesto, nadie podría esperar que él anduviera cachondeando a los políticos corruptos que nos gobiernan ni ocultando las pillerías de toda laya que redundan en la ruina de nuestra economía, de la moral pública e, incluso, de la salud de la sociedad, como se ha visto ahora. Por supuesto que, en este último respecto, dijo que había un mal del que se estaba dando una imagen exagerada y desinformada. No negó que el mal existiera, sólo dijo que ni los mismos gobernantes sabían de qué se trataba, lo que está siendo muy bien documentado aquí y en el extranjero.
El Peje anda en campaña (electoral). ¡Claro que sí!, como todos los políticos de México. Y eso, ¿qué tiene de indecente? Dijo también que sólo apoyará a los candidatos de izquierda que tengan el consenso de todas las fuerzas políticas de ese signo y, cuando no, únicamente a quienes se identifican con el movimiento cívico que él encabeza. Sólo para los chuchos, que ya no saben dónde meter la cabeza o cómo atacar, siempre a mansalva, como es su estilo, eso puede ser reprobable. Quién sabe por qué ellos siempre le reprochan al líder el que en unos casos apoye a unos candidatos que no son del PRD (porque los de este partido son chuchos), mientras en otros apoya a candidatos del PRD (que no son de ese grupo). ¿Cómo pueden esperar que apoye a quienes antes lo descalificaron y que hoy son candidatos?
López Obrador llamó desde el inicio a la unidad de la izquierda en el ya muerto Frente Amplio Progresista. Fueron los chuchos los que se rajaron y pretendieron echar de la coalición al PT y a Convergencia. Todavía se recuerda la propuesta de Carlos Navarrete que planteaba la fusión de todos en el PRD. Un lindo modo de devorar a los pequeños. El Peje no iba a aceptar semejante patraña, sobre todo cuando esos partidos habían mostrado mayor fidelidad y solidaridad con el movimiento ciudadano. Esperaron el desenlace en las elecciones internas del PRD en el DF. No sólo perdieron. Fueron barridos. Y éste era uno de sus principales reductos. Arce y Círigo todavía andan dolientes, sin poder entender lo que les pasó. Que sus contrarios les hayan jugado con sus propias mañas no exonera su soberbia ni su estupidez política.
A toda esa tribu, que quiere ser la “izquierda moderna”, sólo le queda gozarse el botín que las instituciones electorales han puesto en sus manos hasta que los verdaderos perredistas puedan reconquistar su partido. López Obrador va a apoyar electoralmente a la verdadera izquierda y no a los traidores y éstos ya saben que están perdidos. El movimiento cívico se está educando electoralmente, está aprendiendo lo que puede y debe hacer. En su inmensa mayoría, sus integrantes no forman filas en ningún partido, pero su líder los ha convencido de que deben actuar electoralmente y, sobre todo, de que su voto es muy valioso, a pesar de los vicios del sistema y a pesar de las trampas que la derecha ha sembrado en un proceso que debería ser legal y apegado a la Constitución. Ellos ya saben a quién darán su voto y, lo más importante, ya no desconfían, ni menos, reniegan, de su calidad de ciudadanos.
La consigna, tan clara como el agua limpia, es: las elecciones son también la causa del pueblo en movimiento, porque aunque los dados estén cargados, las cartas estén marcadas y se tengan que padecer traiciones, la vía para cambiar la vida pública del país sigue siendo el voto de los ciudadanos y todos los integrantes del movimiento cívico son, antes que nada, ciudadanos responsables del destino de su nación. Eso lo dijo el Peje el sábado 9 de mayo en Nacajuca. Y reivindicó la fuerza de su movimiento: “hay millones en todo el país; algunos despiertan antes, otros después, pero en la historia de México nunca hubo tanta gente consciente de la necesidad de un cambio”.
Cuando se observa en los espots de los chuchos las tonterías que difunden, poniendo a dialogar al mayor de ellos con una niña, uno no puede por menos de pensar que la ordinariez más ramplona e ignara se ha apoderado de la dirección de un gran partido que ha experimentado un destino de verdad ingrato. Su actitud ante la campaña perredista en el DF lo demuestra todo. En un desplegado publicado el 11 del corriente mes,
Manuel Oropeza, secretario del partido en la entidad, denuncia la felonía de los chuchos al bombardear sin tino ni destino la campaña de los perredistas defeños. Pero no los acusa de nada, simplemente los invita a que se sienten a discutir por qué hacen lo que están haciendo: la inequidad en la distribución de tiempos en radio y televisión; aclarar por qué no se han transmitido los mensajes del PRD-DF; también los motivos por los cuales se niega la representación del partido en la Comisión de Radio y Televisión del IFE. Sólo eso.
Se ha llegado al exceso de pedir que se haga una encuesta en el DF para saber de la real representatividad del Peje entre la ciudadanía del DF. El PRD de la capital rechazó por estúpida esa pretensión. ¿Quieren saber cuál es la verdadera popularidad de López Obrador en el DF? ¿Por qué no se acercan a alguna de las grandes concentraciones que se hacen en la capital para que vean qué piensan los defeños del líder tabasqueño? Por supuesto que no lo hacen porque saben que sólo cosecharían el repudio generalizado.
El gobierno panista y los priístas tienen con qué combatir al movimiento cívico. Me pregunto qué es lo que tienen los traidores internos para siquiera intentarlo como lo andan haciendo.
jueves, mayo 07, 2009
Medios de comunicación, laboratorios, mensajes y realidades
¿Cómo lograr que un venezolano medianamente nacionalista y consciente se alegre con la destrucción de la economía del país?.
¿Cómo lograr que un ciudadano pacífico desee que un barco estalle, que se produzca un derrame petrolero, o que determinados personajes mueran?.
¿Cómo hacer que "marche por la libertad", en el período histórico de mayor libertad y que no se de cuenta de ello?.
¿Cómo lograr que culpe al gobierno de la escasez de gasolina y no perciba quienes son los verdaderos responsables?.
¿Cómo lograr que el pueblo piense que todas las consecuencias negativas que traerá este sabotaje son culpa del gobierno?.
Para lograr todo esto tienen que programar su mente.
¿Cómo lo han hecho?. Evidentemente esto ha sido posible solo a través de los medios de "comunicación" y sus respectivos laboratorios de modificación de conducta, dirigidos por psicólogos especializados.
El objetivo de este artículo es explicar de una manera sencilla, comprensible y paso por paso como se hace.
Primer paso:
Se precisa la población sobre la cual se desea actuar. Inicialmente fue sobre la clase alta y media, ahora que ya lograron ganarla se comienzan a dirigir a las clases populares. Para trabajar con la clase media Se investigó cuales son sus temores, resentimientos y conducta. Cuando este plan se comenzó a desarrollar los sectores más conservadores de la clase alta y media tenían miedo que "la chusma" tomara las calles, invadiera sus propiedades, les quitara sus tierras, los desplazara del poder y que un zambo (mestizo negro-indio) instaurara un régimen castro-comunista, pero la ausencia de lideres carismáticos de la oposición y la poca experiencia en actividades de masa la tenía inmovilizada. Una vez determinado este trabajo se precisa cual es el objetivo que se desea lograr, y en este caso era: activar estos grupos y ganar para esa causa a la mayoría de la clase media.
Segundo paso:
El objetivo era reforzar las ideas oposicionistas y hacer que estos grupos pasaran de una actitud pasiva a una muy activa. Para ello había que cambiar el miedo (emoción paralizante) por la rabia.(emoción activante) Para programar a un colectivo es necesario dirigir la forma de pensar, sentir y actuar de ese grupo y para ello es indispensable construir o reforzar determinadas creencias y hacerlas impermeables ante toda evidencia o critica que las contradiga. Son las creencias el objetivo central de este segundo paso de programación mental.
La vía mas expedita para hacerlo es lograr que las personas a programar (las víctimas) tengan una percepción selectiva y sesgada de la realidad, que vean y oigan lo que ellos quieren que perciban; para ello lo bombardean continuamente a través de la televisión, radio y prensa con imágenes y noticias directas o subliminales que amplifican todos los errores del gobierno, verdaderos o inventados y minimizan, descalifican o niegan todos sus aciertos; paralelamente amplifican todos los éxitos verdaderos o inventados de la oposición y minimizan, descalifican, reinterpretan o niegan todos sus errores.
Para reforzarlo, utilizan diferentes lenguajes dirigidos a diversas partes del cerebro (racional, emocional y operativo). En el caso de la función racional utilizan un discurso aparentemente lógico pero que asocia verdades objetivas, media verdades y mentiras Ej:
-Los vehículos están haciendo cola para llenar gasolina (verdad),
-Debido a esto, el pueblo está pasando hambre (media verdad) porque
aunque es cierto que esto produce desabastecimiento, el hambre es un
problema socio político crónico),
-La culpa es de Chávez (mentira).
Con esta lógica Chávez se transforma en el causante del hambre, el desabastecimiento, la falta de gasolina, las pérdidas económicas, etc. Así ellos logran dos objetivos: 1.- desculpabilizarse por todos los daños que están ocasionando al país y 2.-dirigir la indignación hacia Chávez.
Las emociones las manipulan y provocan a través de comentarios, imágenes, colores, música y símbolos asociados con indignación, rabia e intolerancia. Todo este manejo hora tras hora, produce en la víctima un estado de transe parecido a la hipnosis que lo hace muy susceptible a la manipulación, para reforzarlo dan instrucciones que funcionan como ordenes post hipnóticas, ordenan marchas o cacerolazos a horas precisas que al ser cumplidas refuerzan la programación mental que están sufriendo. Esto no tiene nada de nuevo, en cualquier confrontación se recurre en mayor o menor grado a este modelo, pero en otros casos las víctimas pueden recurrir a otras fuentes de información que les permitan confrontar estas ideas y hacerse su propio criterio.
Tercer paso:
Esta vez no ha sido así, el hecho de que todas las televisoras privadas, casi todas las radios y periódicos tengan una única óptica y que la información que trasmiten sea tan homogénea, persistente y continua, con muy poca información alternativa (la política informativa del gobierno es muy deficiente), crea una imagen virtual falsa que no puede ser confrontada con otro punto de vista y por ello la enorme mayoría de las víctimas llegan a confundirla con la realidad, llegan a creer que todo eso que ven a través de la televisión es verdad.
Esta percepción distorsionada es reforzada por explicaciones, continuas y pseudo racionales que pretenden con un discurso concreto, claro, directo, emotivo y enfático, crear estructuras mentales muy simples: todo el problema de Venezuela se reduce a que Chávez "es un loco aferrado al poder" y la solución también es muy simple: "salir de él antes de que haga más daño". Estas ideas simplistas llegan a ser muy fuertes y estables y les dan argumentos concretos a las víctimas para autoconvencerse de su veracidad y tratar de convencer a otros.
Cuarto paso:
Las actividades de calle como marchas o cacerolazos, tienen además de los objetivos políticos explícitos, el efecto de vincular a las víctimas entre sí, crear nexos afectivos y objetivos comunes. Esto produce una sensación muy placentera de amplificación de su ego (el individuo se siente grande, importante, trascendente, participante de un proceso colectivo histórico que eleva mucho su autoestima) lo cual refuerza enormemente sus vínculos, conductas y creencias.
Estos individuos se reúnen para compartir las ideas que les han sido programadas, repitiéndolas como si fueran propias y al comprobar que la otra víctima piensa igual que él, llega a la conclusión de que sus ideas son verdaderas y que todos deben pensar igual, por ello el que difiera es "bruto, loco o malo". Su pensamiento se hace entonces dicotómico, divide al mundo en buenos y malos, él y su grupo se colocan del lado de los buenos y a los otros en el de los malos, esto le facilita cualquier acción , pensamiento o deseo agresivo; si una gandola de gasolina se voltea se alegra porque de esa forma debilita al gobierno que es malo, si el país pierde dinero con el sabotaje petrolero no lo ve como una pérdida propia, sino como una pérdida de los malos y eso lo alegra, justifica cualquier agresión porque es una forma de luchar contra el mal y eso lo fortalece.
En la medida en que más marchen, toquen cacerolas y más vean la televisión más necesitan de estos estímulos, creando de esta forma un modelo de dependencia psicológica similar al que ocurre con las drogas. Su pensamiento (al igual que ocurre con las adicciones ) comienza a girar en torno a una pequeño número de ideas que en este caso es cualquier versión de "fuera Chávez", todas sus esperanzas ilusiones y deseos giran en torno a estas ideas y lo impulsan a continuar sus acciones.
Quinto paso:
La víctima ya programada está en condiciones de aceptar "los sacrificios". Se le dice entonces que para derrocar a Chávez es indispensable que sacrifiquen las Navidades, la libertad de desplazamiento, las diversiones, etc. La víctima ya programada lo hace con todo gusto y con un sentimiento altruista.
Sexto paso:
Una vez ganada la clase media el objetivo es la clase popular. En este caso utilizaran el mismo modelo pero explotando sus ilusiones. Para ello trataran de demostrarle que Chávez los ha engañado y que sus ilusiones sólo se cumplirán cuando ellos lleguen al poder.
Esta conducta de los medios, era inédita en Venezuela. Ellos han asumido dos roles que no les corresponden: el de comportarse como un partido político y el de actuar como jueces; aunque ambos son negativos, el más perjudicial es el de jueces porque al suceder algún hecho o inventarlo, ellos dan inmediatamente un veredicto y una condena y lo divulgan como un hecho veraz aunque sea totalmente falso produciendo muchísimo daño que no puede ser reparado.
Esta conducta de los medios era inédita en Venezuela y sólo tiene antecedentes en América en el proceso que llevó al golpe de estado contra Salvador Allende y en Alemania durante el gobierno de Hitler, en este caso los nazis a través de su muy poderoso aparato de propaganda, repitiendo miles de veces unas mentiras hasta hacerlas parecer verdad, transformaron un problema socio económico complejo, en algo muy simple, la culpa de todo era de los judíos y la solución también era simple, exterminarlos. Este aparato de propaganda utilizando las técnicas de programación mental, transformaron a uno de los pueblos más cultos de Europa en los mayores asesinos del siglo XX. Esto debemos tenerlo presente.
El problema para la víctima ocurre cuando le dicen una cosa y la realidad le demuestra otra, "vamos a comer hallacas sin Chávez" pero Chávez no renuncia., "somos demócratas" pero se promueve el golpe, "luchamos por la libertad", pero impedimos que te movilices, "los gerentes de PDVSA son honestos", pero hacen negocios sucios, "Chávez es un dictador", aunque no hay presos políticos y existe plena libertad de expresión, etc. En este caso la víctima tiene varias opciones, la más deseable pero la más difícil es que la confrontación con la realidad lo haga dudar de su programación, esto en una víctima bien programada es casi imposible, porque significaría renunciar a su grupo que tantos refuerzos le da. Lo más probable es que se produzca una disociación de su mente (esto ocurre también en los neuróticos y en casos más graves, en los psicóticos) que lo lleve a negar, descalificar o distorsionar la realidad y para combatir la duda que necesariamente surge se aferra más a sus creencias, su grupo y sus acciones, transformándose entonces en un fanático totalmente refractario a las ideas opuestas y decidido a cualquier cosa. Este es el candidato ideal para la confrontación violenta y la guerra civil.
Estamos ante una posición fuerte, tramposa, inteligente y con tácticas flexibles, cada vez que sus expectativas no se cumplen, tienen la habilidad para cambiar sus consignas y propagandas. De esta forma pasan de "renuncia Chávez" a "contémonos ya"; de imágenes donde mostraban a la clase media a otras donde resaltan a la gente de los barrios; y de propagandas generadoras de violencia a otras aparentemente pacíficas.
Cuando se ha alcanzado este nivel, solo la desprogramación masiva puede volver a abrir la mente de la víctima no totalmente programadas y evitar que otros venezolanos se vuelvan víctimas y esto no se logra ni con alocuciones interminables de Chávez, ni con entrevistas pasivas de VTV. Solo con una política comunicacional masiva y continua, con mensajes veraces, breves, concretos y directos a través de cadenas televisivas y el uso simultaneo de todos los medios oficiales y alternativos.
Resumiendo: La accion combinada y perfectamente planificada de la desinformación Televisiva y las acciones repetitivas de calle están programando la mente de muchos venezolanos para hacerlos intransigentes, intolerantes y muy agresivos. Para ello utilizan técnicas que actúan sobre las diversas funciones mentales: sobre el pensamiento lógico, las emociones y la conducta.
Ellos tienen el capital, la tecnología y la cobertura para hacerlo en forma masificada y muy efectiva.
Si el gobierno no corrige su política informativa, si no actualiza, agiliza y aumenta los escasos medios de información que dispone para ayudar a desprogramar a los que son rescatables y evitar la programación de otros, mucho me temo que perderá esta batalla, aunque tenga los planes más hermosos y humanistas.
Las desprogramación se puede hacer de muchas formas. Mi experiencia me dice que el siguiente modelo racional suele ser efectivo:
1.- Descalificar o desacreditar las fuentes de donde parte la programación , para ello es conveniente:
1.1.- Desenmascarar a los lideres del sabotaje suministrando formación veraz que permita conocer a cada uno de los cabecillas de este golpe. Sus empresas, sus negocios, sus ganancias. Las conexiones entre si y su relación con: empresas internacionales, el golpe de abril, y cualquier ilícito cometido en contra de la sociedad.
1.2.-Identificar todas sus mentiras. Comparar sus declaraciones con la realidad, destacando con énfasis las falsedades que ha dicho. Esto es de enorme importancia.
1.3.- Denunciar con datos contundentes cuales son sus objetivos, que pretenden ocultar, que temen, porque resolvieron lanzar el sabotaje en este momento, porque no pueden esperar a agosto cuando podrían hacerlo en forma legal, sin violencia y sin ocasionar tantos gastos y sufrimientos. Explicar las leyes habilitantes, las ventajas que significan para todos los venezolanos y porque ellos le temen. Es también muy importante precisar que ganancias económicas tiene cada uno de ellos con todo esto.
2.- Explicar como han logrado programar las mentes de sus víctimas y como cambian las tácticas para asimilar los golpes haciéndolos parecer victorias, para ello puede utilizarse información como la que aparece en este artículo.
3.- Relacionar las acciones de la oposición con las consecuencias de los mismos. Para ello es conveniente:
3.1.- Denunciar con datos precisos, todos los daños que este sabotaje ha producido en : la economía, la relación entre los venezolanos, la imagen de Venezuela, al futuro del país y sobretodo los daños ocasionados a los pequeños y medianos comerciantes y empresarios.
3.2.- Explicar los efectos que esto tendrá en la educación, la salud, la producción de bienes, los programas sociales. Es conveniente que se informe cuales son los proyectos del gobierno, los logros que han obtenido y como este sabotaje pretende bloquear estos proyectos.
4.- Diferenciar los opositores demócratas de los saboteadores golpistas y dirigir la información a los primeros descalificando a los segundos.
Solo si todo esto se hace en forma consistente, continua y a través de todos los medios, se puede esperar éxito en el llamado a la conciencia, y a la unidad de todos los demócratas. Si primero no se devela el juego, se desprograma y se gana la mente de la mayoría de los venezolanos todos los llamados de buena voluntad quedaran como saludos a la bandera.
¿Cómo lograr que un ciudadano pacífico desee que un barco estalle, que se produzca un derrame petrolero, o que determinados personajes mueran?.
¿Cómo hacer que "marche por la libertad", en el período histórico de mayor libertad y que no se de cuenta de ello?.
¿Cómo lograr que culpe al gobierno de la escasez de gasolina y no perciba quienes son los verdaderos responsables?.
¿Cómo lograr que el pueblo piense que todas las consecuencias negativas que traerá este sabotaje son culpa del gobierno?.
Para lograr todo esto tienen que programar su mente.
¿Cómo lo han hecho?. Evidentemente esto ha sido posible solo a través de los medios de "comunicación" y sus respectivos laboratorios de modificación de conducta, dirigidos por psicólogos especializados.
El objetivo de este artículo es explicar de una manera sencilla, comprensible y paso por paso como se hace.
Primer paso:
Se precisa la población sobre la cual se desea actuar. Inicialmente fue sobre la clase alta y media, ahora que ya lograron ganarla se comienzan a dirigir a las clases populares. Para trabajar con la clase media Se investigó cuales son sus temores, resentimientos y conducta. Cuando este plan se comenzó a desarrollar los sectores más conservadores de la clase alta y media tenían miedo que "la chusma" tomara las calles, invadiera sus propiedades, les quitara sus tierras, los desplazara del poder y que un zambo (mestizo negro-indio) instaurara un régimen castro-comunista, pero la ausencia de lideres carismáticos de la oposición y la poca experiencia en actividades de masa la tenía inmovilizada. Una vez determinado este trabajo se precisa cual es el objetivo que se desea lograr, y en este caso era: activar estos grupos y ganar para esa causa a la mayoría de la clase media.
Segundo paso:
El objetivo era reforzar las ideas oposicionistas y hacer que estos grupos pasaran de una actitud pasiva a una muy activa. Para ello había que cambiar el miedo (emoción paralizante) por la rabia.(emoción activante) Para programar a un colectivo es necesario dirigir la forma de pensar, sentir y actuar de ese grupo y para ello es indispensable construir o reforzar determinadas creencias y hacerlas impermeables ante toda evidencia o critica que las contradiga. Son las creencias el objetivo central de este segundo paso de programación mental.
La vía mas expedita para hacerlo es lograr que las personas a programar (las víctimas) tengan una percepción selectiva y sesgada de la realidad, que vean y oigan lo que ellos quieren que perciban; para ello lo bombardean continuamente a través de la televisión, radio y prensa con imágenes y noticias directas o subliminales que amplifican todos los errores del gobierno, verdaderos o inventados y minimizan, descalifican o niegan todos sus aciertos; paralelamente amplifican todos los éxitos verdaderos o inventados de la oposición y minimizan, descalifican, reinterpretan o niegan todos sus errores.
Para reforzarlo, utilizan diferentes lenguajes dirigidos a diversas partes del cerebro (racional, emocional y operativo). En el caso de la función racional utilizan un discurso aparentemente lógico pero que asocia verdades objetivas, media verdades y mentiras Ej:
-Los vehículos están haciendo cola para llenar gasolina (verdad),
-Debido a esto, el pueblo está pasando hambre (media verdad) porque
aunque es cierto que esto produce desabastecimiento, el hambre es un
problema socio político crónico),
-La culpa es de Chávez (mentira).
Con esta lógica Chávez se transforma en el causante del hambre, el desabastecimiento, la falta de gasolina, las pérdidas económicas, etc. Así ellos logran dos objetivos: 1.- desculpabilizarse por todos los daños que están ocasionando al país y 2.-dirigir la indignación hacia Chávez.
Las emociones las manipulan y provocan a través de comentarios, imágenes, colores, música y símbolos asociados con indignación, rabia e intolerancia. Todo este manejo hora tras hora, produce en la víctima un estado de transe parecido a la hipnosis que lo hace muy susceptible a la manipulación, para reforzarlo dan instrucciones que funcionan como ordenes post hipnóticas, ordenan marchas o cacerolazos a horas precisas que al ser cumplidas refuerzan la programación mental que están sufriendo. Esto no tiene nada de nuevo, en cualquier confrontación se recurre en mayor o menor grado a este modelo, pero en otros casos las víctimas pueden recurrir a otras fuentes de información que les permitan confrontar estas ideas y hacerse su propio criterio.
Tercer paso:
Esta vez no ha sido así, el hecho de que todas las televisoras privadas, casi todas las radios y periódicos tengan una única óptica y que la información que trasmiten sea tan homogénea, persistente y continua, con muy poca información alternativa (la política informativa del gobierno es muy deficiente), crea una imagen virtual falsa que no puede ser confrontada con otro punto de vista y por ello la enorme mayoría de las víctimas llegan a confundirla con la realidad, llegan a creer que todo eso que ven a través de la televisión es verdad.
Esta percepción distorsionada es reforzada por explicaciones, continuas y pseudo racionales que pretenden con un discurso concreto, claro, directo, emotivo y enfático, crear estructuras mentales muy simples: todo el problema de Venezuela se reduce a que Chávez "es un loco aferrado al poder" y la solución también es muy simple: "salir de él antes de que haga más daño". Estas ideas simplistas llegan a ser muy fuertes y estables y les dan argumentos concretos a las víctimas para autoconvencerse de su veracidad y tratar de convencer a otros.
Cuarto paso:
Las actividades de calle como marchas o cacerolazos, tienen además de los objetivos políticos explícitos, el efecto de vincular a las víctimas entre sí, crear nexos afectivos y objetivos comunes. Esto produce una sensación muy placentera de amplificación de su ego (el individuo se siente grande, importante, trascendente, participante de un proceso colectivo histórico que eleva mucho su autoestima) lo cual refuerza enormemente sus vínculos, conductas y creencias.
Estos individuos se reúnen para compartir las ideas que les han sido programadas, repitiéndolas como si fueran propias y al comprobar que la otra víctima piensa igual que él, llega a la conclusión de que sus ideas son verdaderas y que todos deben pensar igual, por ello el que difiera es "bruto, loco o malo". Su pensamiento se hace entonces dicotómico, divide al mundo en buenos y malos, él y su grupo se colocan del lado de los buenos y a los otros en el de los malos, esto le facilita cualquier acción , pensamiento o deseo agresivo; si una gandola de gasolina se voltea se alegra porque de esa forma debilita al gobierno que es malo, si el país pierde dinero con el sabotaje petrolero no lo ve como una pérdida propia, sino como una pérdida de los malos y eso lo alegra, justifica cualquier agresión porque es una forma de luchar contra el mal y eso lo fortalece.
En la medida en que más marchen, toquen cacerolas y más vean la televisión más necesitan de estos estímulos, creando de esta forma un modelo de dependencia psicológica similar al que ocurre con las drogas. Su pensamiento (al igual que ocurre con las adicciones ) comienza a girar en torno a una pequeño número de ideas que en este caso es cualquier versión de "fuera Chávez", todas sus esperanzas ilusiones y deseos giran en torno a estas ideas y lo impulsan a continuar sus acciones.
Quinto paso:
La víctima ya programada está en condiciones de aceptar "los sacrificios". Se le dice entonces que para derrocar a Chávez es indispensable que sacrifiquen las Navidades, la libertad de desplazamiento, las diversiones, etc. La víctima ya programada lo hace con todo gusto y con un sentimiento altruista.
Sexto paso:
Una vez ganada la clase media el objetivo es la clase popular. En este caso utilizaran el mismo modelo pero explotando sus ilusiones. Para ello trataran de demostrarle que Chávez los ha engañado y que sus ilusiones sólo se cumplirán cuando ellos lleguen al poder.
Esta conducta de los medios, era inédita en Venezuela. Ellos han asumido dos roles que no les corresponden: el de comportarse como un partido político y el de actuar como jueces; aunque ambos son negativos, el más perjudicial es el de jueces porque al suceder algún hecho o inventarlo, ellos dan inmediatamente un veredicto y una condena y lo divulgan como un hecho veraz aunque sea totalmente falso produciendo muchísimo daño que no puede ser reparado.
Esta conducta de los medios era inédita en Venezuela y sólo tiene antecedentes en América en el proceso que llevó al golpe de estado contra Salvador Allende y en Alemania durante el gobierno de Hitler, en este caso los nazis a través de su muy poderoso aparato de propaganda, repitiendo miles de veces unas mentiras hasta hacerlas parecer verdad, transformaron un problema socio económico complejo, en algo muy simple, la culpa de todo era de los judíos y la solución también era simple, exterminarlos. Este aparato de propaganda utilizando las técnicas de programación mental, transformaron a uno de los pueblos más cultos de Europa en los mayores asesinos del siglo XX. Esto debemos tenerlo presente.
El problema para la víctima ocurre cuando le dicen una cosa y la realidad le demuestra otra, "vamos a comer hallacas sin Chávez" pero Chávez no renuncia., "somos demócratas" pero se promueve el golpe, "luchamos por la libertad", pero impedimos que te movilices, "los gerentes de PDVSA son honestos", pero hacen negocios sucios, "Chávez es un dictador", aunque no hay presos políticos y existe plena libertad de expresión, etc. En este caso la víctima tiene varias opciones, la más deseable pero la más difícil es que la confrontación con la realidad lo haga dudar de su programación, esto en una víctima bien programada es casi imposible, porque significaría renunciar a su grupo que tantos refuerzos le da. Lo más probable es que se produzca una disociación de su mente (esto ocurre también en los neuróticos y en casos más graves, en los psicóticos) que lo lleve a negar, descalificar o distorsionar la realidad y para combatir la duda que necesariamente surge se aferra más a sus creencias, su grupo y sus acciones, transformándose entonces en un fanático totalmente refractario a las ideas opuestas y decidido a cualquier cosa. Este es el candidato ideal para la confrontación violenta y la guerra civil.
Estamos ante una posición fuerte, tramposa, inteligente y con tácticas flexibles, cada vez que sus expectativas no se cumplen, tienen la habilidad para cambiar sus consignas y propagandas. De esta forma pasan de "renuncia Chávez" a "contémonos ya"; de imágenes donde mostraban a la clase media a otras donde resaltan a la gente de los barrios; y de propagandas generadoras de violencia a otras aparentemente pacíficas.
Cuando se ha alcanzado este nivel, solo la desprogramación masiva puede volver a abrir la mente de la víctima no totalmente programadas y evitar que otros venezolanos se vuelvan víctimas y esto no se logra ni con alocuciones interminables de Chávez, ni con entrevistas pasivas de VTV. Solo con una política comunicacional masiva y continua, con mensajes veraces, breves, concretos y directos a través de cadenas televisivas y el uso simultaneo de todos los medios oficiales y alternativos.
Resumiendo: La accion combinada y perfectamente planificada de la desinformación Televisiva y las acciones repetitivas de calle están programando la mente de muchos venezolanos para hacerlos intransigentes, intolerantes y muy agresivos. Para ello utilizan técnicas que actúan sobre las diversas funciones mentales: sobre el pensamiento lógico, las emociones y la conducta.
Ellos tienen el capital, la tecnología y la cobertura para hacerlo en forma masificada y muy efectiva.
Si el gobierno no corrige su política informativa, si no actualiza, agiliza y aumenta los escasos medios de información que dispone para ayudar a desprogramar a los que son rescatables y evitar la programación de otros, mucho me temo que perderá esta batalla, aunque tenga los planes más hermosos y humanistas.
Las desprogramación se puede hacer de muchas formas. Mi experiencia me dice que el siguiente modelo racional suele ser efectivo:
1.- Descalificar o desacreditar las fuentes de donde parte la programación , para ello es conveniente:
1.1.- Desenmascarar a los lideres del sabotaje suministrando formación veraz que permita conocer a cada uno de los cabecillas de este golpe. Sus empresas, sus negocios, sus ganancias. Las conexiones entre si y su relación con: empresas internacionales, el golpe de abril, y cualquier ilícito cometido en contra de la sociedad.
1.2.-Identificar todas sus mentiras. Comparar sus declaraciones con la realidad, destacando con énfasis las falsedades que ha dicho. Esto es de enorme importancia.
1.3.- Denunciar con datos contundentes cuales son sus objetivos, que pretenden ocultar, que temen, porque resolvieron lanzar el sabotaje en este momento, porque no pueden esperar a agosto cuando podrían hacerlo en forma legal, sin violencia y sin ocasionar tantos gastos y sufrimientos. Explicar las leyes habilitantes, las ventajas que significan para todos los venezolanos y porque ellos le temen. Es también muy importante precisar que ganancias económicas tiene cada uno de ellos con todo esto.
2.- Explicar como han logrado programar las mentes de sus víctimas y como cambian las tácticas para asimilar los golpes haciéndolos parecer victorias, para ello puede utilizarse información como la que aparece en este artículo.
3.- Relacionar las acciones de la oposición con las consecuencias de los mismos. Para ello es conveniente:
3.1.- Denunciar con datos precisos, todos los daños que este sabotaje ha producido en : la economía, la relación entre los venezolanos, la imagen de Venezuela, al futuro del país y sobretodo los daños ocasionados a los pequeños y medianos comerciantes y empresarios.
3.2.- Explicar los efectos que esto tendrá en la educación, la salud, la producción de bienes, los programas sociales. Es conveniente que se informe cuales son los proyectos del gobierno, los logros que han obtenido y como este sabotaje pretende bloquear estos proyectos.
4.- Diferenciar los opositores demócratas de los saboteadores golpistas y dirigir la información a los primeros descalificando a los segundos.
Solo si todo esto se hace en forma consistente, continua y a través de todos los medios, se puede esperar éxito en el llamado a la conciencia, y a la unidad de todos los demócratas. Si primero no se devela el juego, se desprograma y se gana la mente de la mayoría de los venezolanos todos los llamados de buena voluntad quedaran como saludos a la bandera.
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